El histórico miembro de ETA fallece a los 80 años tras haber sido condenado a 615 años de prisión por 17 asesinatos y 20 atentados.
El histórico miembro de ETA fallece a los 80 años tras haber sido condenado a 615 años de prisión por 17 asesinatos y 20 atentados. Permaneció encarcelado durante 29 años y nunca mostró arrepentimiento por sus crímenes.
Fallece uno de los símbolos de la violencia de ETA
Jesús María Zabarte Arregi, conocido como el «carnicero de Mondragón», ha fallecido a los 80 años en la localidad guipuzcoana de Mondragón (Arrasate), poniendo fin a la vida de uno de los miembros más violentos y notorios de la organización terrorista ETA.
Su nombre quedó ligado a algunos de los atentados más brutales perpetrados por la banda durante los años de mayor actividad terrorista. La Audiencia Nacional lo condenó a 615 años de prisión por su participación en 20 atentados que costaron la vida a 17 personas, aunque la legislación vigente limitó su permanencia efectiva en prisión a 29 años.
Su fallecimiento reabre el recuerdo de una de las etapas más sangrientas del terrorismo de ETA, organización responsable de más de 850 asesinatos durante más de cuatro décadas.
De la primera militancia a dirigir el comando Gipuzkoa
Nacido en Mondragón en 1945, Zabarte ingresó en ETA en 1972, cuando la organización intensificaba su actividad armada contra el Estado español.
Fue detenido por primera vez durante el franquismo, pero recuperó la libertad gracias a la Ley de Amnistía de 1977, aprobada durante la Transición. Lejos de abandonar la violencia, volvió a integrarse en la organización, esta vez en la rama militar, hasta convertirse en uno de los responsables del comando Gipuzkoa.
Durante aquellos años participó directamente en numerosos atentados y se ganó entre los propios miembros de ETA el sobrenombre de «carnicero de Mondragón» por la extrema violencia de sus acciones.
Diecisiete asesinatos y veinte atentados
Entre los atentados atribuidos a Zabarte figura uno de los episodios más trágicos de la historia de ETA: el asesinato del menor José María Piris, de 13 años, fallecido en marzo de 1980 tras la explosión de una bomba colocada por la organización en Azkoitia (Guipúzcoa). El adolescente se convirtió en la primera víctima infantil mortal de ETA.
Dos años después participó en el atentado contra cuatro agentes de la Policía Nacional que desayunaban en un bar de Rentería. Según las resoluciones judiciales, tras el ataque llegó incluso a detener la ambulancia que trasladaba a uno de los policías heridos para rematarlo.
Estos y otros atentados motivaron una condena global de 615 años de prisión, una de las más elevadas impuestas a un miembro de ETA.
Su detención en 1984
La Guardia Civil logró detener a Zabarte en junio de 1984 durante una operación desarrollada en Hernani (Guipúzcoa).
El operativo terminó con la muerte de dos integrantes de ETA. Zabarte, herido en una pierna, permanecía escondido dentro de un armario de una vivienda hasta que finalmente decidió entregarse a los agentes.
Aquella detención supuso uno de los golpes más importantes contra la estructura operativa de ETA en el País Vasco durante los años ochenta.
La salida de prisión tras el fin de la doctrina Parot
Aunque fue condenado a más de seis siglos de cárcel, Zabarte abandonó prisión en noviembre de 2013.
Su excarcelación fue consecuencia de la anulación de la llamada doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que obligó a revisar la forma de aplicar las redenciones de condena a numerosos presos de ETA.
La decisión provocó entonces un intenso debate político, jurídico y social, ya que permitió la puesta en libertad de varios terroristas condenados por múltiples asesinatos.
Nunca mostró arrepentimiento
A diferencia de otros antiguos miembros de ETA que años después reconocieron el daño causado, Zabarte nunca expresó arrepentimiento.
En una entrevista concedida en 2014 llegó a afirmar:
«Yo no he asesinado a nadie; yo he ejecutado.»
Aquellas declaraciones motivaron incluso una investigación judicial por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo.
Hasta el final de su vida mantuvo públicamente su pertenencia a ETA y defendió su actuación dentro de la organización terrorista.
¿Qué fue la doctrina Parot?
La llamada doctrina Parot fue un criterio establecido por el Tribunal Supremo en 2006 para calcular los beneficios penitenciarios de condenados por múltiples delitos muy graves.
Hasta entonces, las reducciones de pena se aplicaban sobre el límite máximo efectivo de cumplimiento (30 años en aquella legislación). Con la nueva doctrina pasaron a descontarse sobre cada una de las penas individuales, lo que alargaba significativamente la estancia en prisión de terroristas y otros delincuentes especialmente peligrosos.
En 2013, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que su aplicación retroactiva vulneraba el Convenio Europeo de Derechos Humanos, lo que obligó a excarcelar a numerosos presos, entre ellos Zabarte.
El recuerdo de las víctimas
La muerte de Zabarte supone el fallecimiento de uno de los últimos grandes referentes de la generación de terroristas que protagonizó los años más violentos de ETA.
Aunque el paso del tiempo ha reducido la presencia pública de quienes integraron la organización, las asociaciones de víctimas recuerdan que detrás de cada uno de estos nombres permanecen decenas de familias marcadas para siempre por los atentados.
Su desaparición cierra la biografía de uno de los etarras más sanguinarios de la historia de la banda, pero no modifica el legado judicial e histórico de unos crímenes que siguen formando parte de la memoria reciente de España.
