La Generalitat autoriza el uso de drones en puntos complejos del litoral tarraconense después de que el Ayuntamiento reclamara esta herramienta tras la muerte de tres menores.
La Generalitat autoriza el uso de drones en puntos complejos del litoral tarraconense después de que el Ayuntamiento reclamara esta herramienta tras la muerte de tres menores. La medida se aplicará este mismo verano y se enmarca en la revisión de la normativa catalana de seguridad en el baño.
El Departament de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat ha autorizado la vigilancia con drones en zonas de rocas y de difícil acceso de las playas de Tarragona. La decisión llega después de que el Ayuntamiento solicitara esta medida tras la muerte de tres menores en la playa de l’Arrabassada.
La consellera Núria Parlon explicó que el dispositivo se pondrá en marcha este verano y que forma parte de un proceso más amplio de mejora de la seguridad en playas, piscinas y zonas de baño. La normativa vigente data de 2013 y el Govern trabaja en una actualización que podría aplicarse el próximo verano.
Una medida tras un verano marcado por los ahogamientos
La campaña de baño comenzó el 15 de junio y, desde entonces, Cataluña ya ha registrado nueve muertes por ahogamiento: cinco en el mar y cuatro en piscinas privadas. Parlon calificó la cifra de “triste” y apeló a la responsabilidad colectiva para reducir los accidentes.
La nueva campaña de baño seguro se presenta bajo el lema “A l’aigua, fem equip”, con un mensaje claro: la prevención no depende solo de socorristas o cuerpos de seguridad. Cualquier ciudadano puede alertar de una situación de riesgo antes de que derive en una emergencia.
Por qué drones en las playas
Los drones permitirán observar desde el aire zonas donde la vigilancia tradicional resulta más difícil: áreas rocosas, puntos con mala visibilidad, accesos complicados o espacios donde los bañistas pueden quedar atrapados por corrientes, oleaje o relieve costero.
En Tarragona, la Guàrdia Urbana prevé utilizar estos dispositivos especialmente en zonas rocosas del litoral para evitar saltos al mar en áreas prohibidas y detectar conductas de riesgo. Entre los puntos de control citados figuran el Fortí de la Reina, el Preventori de la Savinosa y el tramo entre las playas del Miracle y l’Arrabassada.
No sustituyen al socorrista, lo refuerzan
El dron no rescata por sí solo. Su valor está en la detección temprana. Permite localizar bañistas en apuros, observar zonas fuera del campo visual de los socorristas y enviar información rápida a los equipos de emergencia.
Su uso puede ser especialmente útil en tres situaciones:
- cuando hay bañistas en zonas prohibidas o peligrosas;
- cuando una persona queda atrapada cerca de rocas o espigones;
- cuando el estado del mar cambia y se necesita una visión amplia del litoral.
La medida debe entenderse como un complemento a la vigilancia presencial, no como una sustitución de socorristas, señalización, megafonía, patrullaje y educación preventiva.
La tragedia de l’Arrabassada
La autorización llega después de la muerte de tres menores en la playa de l’Arrabassada, un suceso que llevó al Ayuntamiento de Tarragona a pedir más herramientas de vigilancia en el litoral. Según las informaciones disponibles, la petición municipal buscaba mejorar la supervisión de zonas de especial riesgo y reforzar la capacidad de reacción ante emergencias.
Aunque la vigilancia con drones se ha vinculado al contexto de esa tragedia, las autoridades también la encuadran en una estrategia más amplia de prevención de ahogamientos y de actualización de los protocolos de seguridad.
Una normativa que necesita actualizarse
La Generalitat reconoce que la normativa catalana de seguridad en el baño, aprobada en 2013, debe adaptarse a nuevas realidades. Desde entonces han cambiado los hábitos de ocio, la presión turística, el uso de tecnologías de vigilancia y la capacidad de coordinación entre administraciones.
El Govern trabaja con ayuntamientos, servicios de socorrismo y otros departamentos para revisar el marco actual. Entre los elementos que se estudian figuran el uso de drones, la mejora de sistemas de vigilancia en municipios con menos recursos y la actualización de criterios de prevención.
Ventajas operativas
El uso de drones en playas puede aportar varias ventajas:
- visión aérea en tiempo real;
- acceso visual a zonas donde los agentes no llegan con rapidez;
- detección de bañistas en puntos peligrosos;
- apoyo a socorristas y Policía Local;
- reducción del tiempo de respuesta;
- control preventivo de conductas de riesgo.
También puede ayudar a documentar incidencias, ordenar evacuaciones puntuales o reforzar la vigilancia en días de gran afluencia.
Límites y cautelas
La tecnología no elimina el riesgo. Un dron puede detectar antes una emergencia, pero la seguridad sigue dependiendo de la prevención, la señalización, el cumplimiento de las banderas, la prudencia de los bañistas y la respuesta coordinada de los equipos de rescate.
Además, su uso debe ajustarse a la normativa de vuelo, protección de datos, seguridad aérea y privacidad. La vigilancia en playas debe estar justificada por razones de seguridad pública y limitada a las zonas necesarias.
Un cambio de modelo en la seguridad litoral
La decisión de Tarragona apunta hacia un modelo de seguridad más tecnológico y preventivo. Las playas ya no se vigilan únicamente desde torres de socorrismo o patrullas a pie: cada vez será más habitual combinar vigilancia humana, sensores, drones, comunicaciones rápidas y análisis del riesgo.
El reto será que esta tecnología no se quede en una medida puntual tras una tragedia, sino que se integre en planes estables, bien coordinados y evaluados con criterios claros.
La vigilancia aérea puede salvar segundos decisivos. Pero la clave seguirá siendo la misma: detectar antes, avisar rápido y evitar que el bañista llegue a una situación límite.
