La Ertzaintza ha neutralizado cuatro botes de ácido pícrico encontrados en laboratorios de centros educativos de Galdakao, Derio y Bilbao.
La Unidad de Desactivación de Explosivos intervino durante dos días consecutivos en tres centros educativos de Bizkaia tras localizar recipientes antiguos de una sustancia química que puede volverse explosiva cuando se seca o cristaliza.
La Ertzaintza ha neutralizado cuatro botes de ácido pícrico encontrados en laboratorios de centros educativos de Galdakao, Derio y Bilbao. Las intervenciones fueron realizadas por especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos, la UDE, al tratarse de una sustancia altamente sensible cuando pierde humedad, envejece o forma cristales.
El primer hallazgo se produjo el lunes 29 de junio en el IES Elexalde de Galdakao, donde apareció un bote de unos 50 gramos de ácido pícrico en estado seco. La Ertzaintza procedió a su detonación controlada para eliminar cualquier riesgo.
Un día después, el martes 30 de junio, los especialistas volvieron a intervenir tras localizar otros tres recipientes en dos centros: el IES Txorierri de Derio y el IES Miguel de Unamuno de Bilbao. En estos casos, algunos botes presentaban ácido pícrico cristalizado y otros en estado líquido.
Un producto antiguo en laboratorios escolares
El ácido pícrico, también conocido como 2,4,6-trinitrofenol, fue utilizado durante años en laboratorios de química y biología, especialmente como reactivo, colorante o componente de determinadas soluciones.
El problema aparece cuando estos recipientes quedan almacenados durante largo tiempo, se olvidan en armarios de laboratorio y el producto pierde agua. En esas condiciones puede volverse inestable y sensible a golpes, fricción o manipulación.
Por eso, la recomendación principal de los cuerpos especializados es clara: no tocar, no mover, no abrir y avisar de inmediato a los servicios de emergencia.
Por qué puede ser peligroso
El ácido pícrico no es peligroso únicamente por su toxicidad. Su mayor riesgo en estos casos está en su comportamiento explosivo cuando se encuentra seco o cristalizado.
En estado húmedo puede conservarse con más seguridad, pero si el envase se deteriora, se evapora el líquido o se forman cristales en la rosca del bote, incluso una apertura brusca puede generar riesgo.
Por ese motivo, las unidades TEDAX, UDE o SEDEX suelen tratar estos hallazgos como material potencialmente explosivo y optan por la destrucción controlada en condiciones de seguridad.
Tres centros educativos afectados
Los centros donde se localizaron los recipientes fueron:
- IES Elexalde, en Galdakao.
- IES Txorierri, en Derio.
- IES Miguel de Unamuno, en Bilbao.
No consta que hubiera personas heridas ni daños personales. Las actuaciones se realizaron de forma preventiva, siguiendo protocolos de seguridad para retirar o destruir los recipientes sin exponer a alumnado, profesorado ni personal de los centros.
Un problema que no es aislado
Este tipo de intervenciones no son excepcionales. En los últimos años, distintos cuerpos policiales han retirado ácido pícrico y otros productos peligrosos de laboratorios antiguos de institutos, universidades y centros de formación.
El patrón suele repetirse: productos comprados o preparados hace décadas, almacenados durante años sin revisión periódica y descubiertos durante limpiezas, inventarios o reformas.
El riesgo no está tanto en su uso original, sino en el envejecimiento del producto y en el desconocimiento de su estado real de conservación.
Qué deben hacer los centros educativos
Los centros con laboratorios antiguos deberían revisar sus inventarios químicos, especialmente si conservan productos sin etiquetado claro, envases deteriorados o reactivos heredados de décadas anteriores.
Ante la aparición de ácido pícrico o sustancias similares, las medidas básicas son:
- no manipular el bote;
- no intentar abrirlo;
- no trasladarlo;
- aislar la zona;
- avisar a la dirección del centro;
- contactar con emergencias o con la unidad policial especializada.
La gestión de estos productos debe quedar siempre en manos de personal técnico especializado.
Un aviso sobre la seguridad química escolar
El caso de Bizkaia vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de revisar los laboratorios escolares con criterios de seguridad actualizados. Muchos centros conservan sustancias que fueron habituales hace años, pero que hoy requieren protocolos mucho más estrictos.
La prevención no consiste solo en actuar cuando aparece un bote peligroso. También implica inventariar, retirar productos obsoletos, formar al personal responsable y establecer revisiones periódicas.
La actuación de la UDE evitó que los recipientes fueran manipulados accidentalmente y permitió eliminar el riesgo de forma controlada. Pero el episodio deja una advertencia clara: en los laboratorios antiguos, el peligro puede estar olvidado en una estantería.
