Una llamada angustiada al teléfono de emergencias 112 permitió descubrir el doble crimen ocurrido en una vivienda de la partida rural de la Cañada del Fenollar, en Alicante.
La joven superviviente, de 26 años, resultó herida de arma blanca y permanece hospitalizada fuera de peligro. La Guardia Civil espera interrogarla y conocer los resultados de las autopsias para reconstruir lo sucedido en el domicilio familiar
Una llamada angustiada al teléfono de emergencias 112 permitió descubrir el doble crimen ocurrido en una vivienda de la partida rural de la Cañada del Fenollar, en Alicante. Al otro lado de la línea se encontraba una joven de 26 años que había conseguido refugiarse en un baño de la casa y que sospechaba que su padre había matado a su madre, situada en otra planta del inmueble.
Cuando las patrullas de la Guardia Civil llegaron al chalet, encontraron los cadáveres de Lourdes, de 51 años, y de Lucía, una de sus hijas, de 20. En la vivienda estaban también el padre de la familia, un hombre de 53 años, y la hija que había alertado a los servicios de emergencia. Ambos presentaban heridas de arma blanca. El hombre ha sido detenido como presunto responsable de las dos muertes.
El caso se investiga como un posible crimen machista. No constaban denuncias anteriores ni antecedentes de la pareja en el Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género, conocido como VioGén. La ausencia de registros previos constituye uno de los aspectos que deberán examinar los investigadores al reconstruir el contexto familiar y los acontecimientos anteriores al ataque.
La llamada que activó la intervención
La alerta se recibió alrededor de las 19.40 horas del jueves 2 de julio. La hija mayor de la pareja llamó al 112 desde la planta superior de la vivienda, donde se habría encerrado para protegerse.
Según la reconstrucción difundida por la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, la joven comunicó que tenía la impresión de que su padre había matado a su madre, que se encontraba en otra parte de la casa. Los agentes de la Guardia Civil, apoyados por efectivos de la Policía Local, se desplazaron inmediatamente hasta el inmueble.
En el interior localizaron sin vida a la madre y a la hija menor. También encontraron heridos al padre y a la joven que había pedido ayuda. Los dos fueron evacuados a centros sanitarios diferentes.
La hija superviviente fue ingresada en el Hospital General Doctor Balmis de Alicante. Aunque sus heridas fueron inicialmente calificadas de graves, las últimas informaciones señalan que está fuera de peligro y que no se teme por su vida. Los investigadores están pendientes de su evolución para tomarle declaración, un testimonio considerado fundamental para establecer la secuencia exacta de los hechos.
El sospechoso, bajo custodia de la Guardia Civil
El presunto agresor fue trasladado inicialmente al Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant debido a las lesiones de arma blanca que presentaba. Tras recibir el alta médica, quedó formalmente detenido y fue conducido a dependencias de la Guardia Civil.
La investigación deberá determinar cómo se produjeron sus heridas. Hasta el momento no se ha confirmado oficialmente si fueron autoinfligidas, si se originaron durante un forcejeo o si respondió a otra circunstancia.
El detenido permanecerá en el cuartel mientras los agentes completan las primeras diligencias. Posteriormente será puesto a disposición del juzgado competente, que deberá decidir sobre su situación personal y sobre las medidas cautelares solicitadas.
Autopsias, vestigios y declaración de la superviviente
Los cadáveres fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Alicante para la práctica de las autopsias. Los exámenes forenses deberán precisar la causa de las muertes, el número y la localización de las heridas, el arma empleada y el momento aproximado de cada fallecimiento.
La Guardia Civil también ha realizado una inspección técnico-ocular en el chalet. El análisis de las manchas de sangre, la posición de los cuerpos, las armas u objetos localizados y los posibles indicios biológicos permitirá reconstruir los desplazamientos que se produjeron dentro de la vivienda.
A estas pruebas se sumará la declaración de la hija superviviente. Su relato podría aclarar si presenció directamente alguna de las agresiones, qué ocurrió antes de que se refugiara, de qué manera resultó herida y si existió una discusión o amenaza previa.
La investigación deberá establecer, además, si el ataque fue repentino o estuvo precedido de algún conflicto conocido por el entorno familiar. De momento, la Guardia Civil no ha comunicado públicamente un móvil concreto.
Sin denuncias anteriores ni expediente en VioGén
Las fuentes oficiales han confirmado que Lourdes no figuraba como víctima protegida en el sistema VioGén y que no constaban antecedentes entre ella y el detenido.
Este dato significa que no existía un caso policial registrado que permitiera aplicar una valoración de riesgo, seguimiento o medidas de protección específicas. No permite concluir, por sí solo, que nunca hubiera habido comportamientos violentos, amenazas o situaciones de control que no hubieran sido denunciadas o detectadas.
VioGén es una herramienta policial destinada a integrar información, valorar el riesgo y coordinar la protección y el seguimiento de las mujeres maltratadas y de sus hijos. Para que el sistema pueda activar esas medidas es necesario que las autoridades tengan conocimiento del caso.
Pilar Bernabé señaló que actualmente hay más de 17.000 mujeres atendidas y protegidas dentro del sistema en la Comunitat Valenciana. La delegada insistió en la importancia de que no solo las víctimas, sino también familiares, amistades o vecinos, comuniquen las señales de riesgo que puedan conocer.
La calificación del crimen
La muerte de Lourdes se investiga dentro del ámbito de la violencia de género porque el principal sospechoso era su pareja. Igualdad ha incorporado el caso a las estadísticas de mujeres asesinadas presuntamente por sus parejas o exparejas, que se elevan a 27 en España durante 2026 y a 1.368 desde el comienzo del registro oficial en 2003.
La muerte de Lucía se produjo dentro del mismo episodio familiar, pero su calificación jurídica específica dependerá de lo que determine la instrucción. La violencia vicaria se produce cuando un agresor daña o mata a los hijos para causar el máximo sufrimiento a la madre. En este momento no se ha informado de pruebas suficientes para afirmar públicamente que ese fuera el propósito concreto del ataque.
Los investigadores deberán determinar el orden de las agresiones, el objetivo perseguido por el detenido y las circunstancias en las que cada víctima recibió las heridas. El hecho de que madre e hija fueran asesinadas en el mismo domicilio permite situar las dos muertes dentro de un contexto de violencia machista, pero no sustituye la necesaria individualización penal de cada conducta.
También deberán investigarse las heridas sufridas por la hija superviviente. Dependiendo de su naturaleza, gravedad y de la intención atribuida al agresor, los hechos podrían dar lugar a una imputación por tentativa de homicidio o asesinato, además de los delitos relacionados con las dos víctimas mortales. La calificación definitiva corresponde al juzgado y podría variar a medida que avance el procedimiento.
Conmoción y condena institucional
El Ayuntamiento de Alicante guardó tres minutos de silencio a las puertas del consistorio. Al acto asistieron representantes municipales y de la Administración del Estado, que trasladaron sus condolencias a la familia y expresaron su apoyo a la hija superviviente.
El subdelegado del Gobierno en Alicante, Manuel Pineda, calificó la jornada como un día de luto y reflexión colectiva. El alcalde, Luis Barcala, condenó el crimen y deseó una pronta recuperación a la joven herida.
La Generalitat también expresó su condena. El portavoz del Consell, Miguel Barrachina, reclamó que las víctimas denuncien y confió en que estos sean los últimos asesinatos machistas que se produzcan en Alicante.
Bernabé empleó la expresión “terrorismo contra las mujeres” y reclamó unidad social y política frente a una violencia que definió como estructural. Las autoridades valencianas cifran en seis las mujeres asesinadas por violencia machista en la comunidad durante 2026, aunque esta referencia amplia no coincide necesariamente con el registro estatal limitado a víctimas asesinadas por parejas o exparejas.
Las incógnitas que permanecen abiertas
La investigación deberá aclarar todavía cuestiones esenciales: cuándo comenzó el ataque, qué desencadenó la violencia, si se utilizó una única arma, cómo consiguió la hija mayor refugiarse y qué participación tuvo cada una de las víctimas en los momentos anteriores a la llegada de los agentes.
También será necesario determinar si existían mensajes, comunicaciones, conflictos familiares o testimonios del entorno que permitan detectar antecedentes no incorporados al sistema policial.
Por ahora, los hechos confirmados describen un ataque dentro del domicilio familiar, dos mujeres muertas, una tercera gravemente herida y el padre detenido. El resto —el móvil, la secuencia completa y el origen de las heridas del sospechoso— continúa sujeto a la investigación de la Guardia Civil y al procedimiento judicial.
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
