Asuntos Internos detiene a un policía por filtrar información a narcos en Barcelona.
Un policía detenido por filtrar información a narcos permanece en prisión provisional, comunicada y sin fianza en Barcelona mientras la Justicia trata de reconstruir el alcance de una presunta fuga de datos policiales que, según la investigación, podría haberse prolongado durante años. El agente, identificado por las iniciales J. B. G., estaba destinado en el grupo de Antidroga y Delincuencia Organizada de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña.
El caso ha trascendido públicamente ahora, aunque la detención no es de agosto. El operativo decisivo se produjo el 15 de junio de 2026, cuando el juzgado autorizó entradas y registros en inmuebles vinculados al investigado en Barcelona y Badalona. Tras ser puesto a disposición judicial, se acordó su ingreso en prisión provisional.
La investigación atribuye al policía, siempre de forma provisional y pendiente de resolución judicial, presuntos delitos de cohecho, revelación continuada de secretos, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales. Su pareja sentimental también figura investigada en la causa. El procedimiento continúa abierto y los hechos no han sido juzgados.
Policía detenido por filtrar información a narcos: casi 900 consultas bajo sospecha
Uno de los elementos que ha colocado el caso en el centro de la atención es el volumen de accesos detectados. Una auditoría de la Unidad de Asuntos Internos habría localizado cerca de 900 consultas sin aparente justificación profesional realizadas con las credenciales del agente en distintas bases de datos policiales de acceso restringido.
Las pesquisas sitúan los primeros accesos presuntamente irregulares, al menos, en 2020. No se trataría de consultas sobre información secundaria. Entre los datos revisados figurarían órdenes de busca y captura nacionales e internacionales, señalamientos penales, atestados, denuncias y referencias relacionadas con vigilancias o seguimientos de vehículos.
La hipótesis de los investigadores es que una parte de esa información reservada pudo acabar en manos de personas relacionadas con estructuras de narcotráfico internacional, especialmente grupos asentados en Suecia y Países Bajos, con conexiones en España y Cataluña. A cambio, Asuntos Internos sospecha que el agente habría recibido dinero u otras formas de protección. La cantidad económica, sin embargo, no ha sido fijada públicamente y forma parte de las diligencias que continúan en curso.
Una investigación que comenzó fuera de España
El origen de la causa no estaría en una inspección rutinaria dentro de la Jefatura Superior, sino en información obtenida por organismos extranjeros. Según la documentación de la investigación, las primeras alertas procedieron de la National Crime Agency (NCA) británica y de la Policía de Suecia.
El intercambio de información entre cuerpos europeos habría permitido detectar indicios de que datos procedentes de bases policiales españolas estaban circulando en entornos vinculados a organizaciones criminales. A partir de ahí, las pesquisas terminaron centrando la atención en el agente destinado en Barcelona.
La dimensión internacional es especialmente relevante porque las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas operan cada vez con mayor capacidad para moverse entre países, utilizar intermediarios y obtener información que les permita anticiparse a investigaciones policiales. En su informe sobre las redes criminales más amenazantes de la Unión Europea, Europol advierte de que la corrupción es una herramienta utilizada de forma habitual por organizaciones de alto riesgo y señala expresamente a policías, aduanas y órganos de Justicia como objetivos para obtener información o dificultar actuaciones policiales.
SKY ECC y los mensajes cifrados que ayudaron a reconstruir la trama
Otra pieza de la investigación procede de SKY ECC, una plataforma de comunicaciones cifradas utilizada por grupos de delincuencia organizada. En 2021, una operación internacional permitió acceder a comunicaciones de la red. Europol informó entonces de la intervención contra SKY ECC y de su importancia para obtener inteligencia sobre redes criminales que operaban en varios países.
Entre el material analizado posteriormente aparecieron conversaciones relacionadas con la trama que acabaría investigándose en Barcelona. La causa señala a un intermediario, identificado por sus iniciales M. D., que presuntamente habría servido de enlace entre quienes solicitaban información policial y la persona que podía proporcionarla.
El avance de las pesquisas recibió otro impulso en noviembre de 2023. Tras la detención de una persona en Suecia, el análisis de su teléfono permitió localizar conversaciones y capturas de pantalla que, según la investigación, procedían de bases de datos policiales españolas. Los investigadores atribuyen presuntamente la obtención de ese material a J. B. G.
Asuntos Internos comenzó a vigilar al agente en 2025
Con los datos procedentes del extranjero, la investigación española entró en una fase más operativa. A partir de junio de 2025, la Unidad de Asuntos Internos habría sometido al policía a vigilancias y seguimientos. Durante los meses siguientes se documentaron encuentros con personas consideradas intermediarias dentro del presunto entramado.
El papel de Asuntos Internos resulta central en este tipo de investigaciones. Se trata de la unidad encargada de investigar comportamientos delictivos o gravemente irregulares dentro de la propia Policía Nacional. En Cultura Interpolicial y Seguridad hemos analizado anteriormente las funciones de la Unidad de Asuntos Internos y su papel en procedimientos relacionados con corrupción policial.
La causa quedó en manos de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia número 6 de Barcelona. A finales de diciembre de 2025 se habrían autorizado nuevas diligencias y, el 2 de enero de 2026, el juzgado decretó el secreto de las actuaciones.
Teléfono intervenido y geolocalización de la motocicleta
Las medidas judiciales incluyeron la intervención del teléfono del agente y la instalación de un dispositivo de geolocalización en su motocicleta, según la información publicada sobre la causa. Paralelamente, los investigadores comenzaron a analizar el patrimonio del policía y de su pareja.
El juzgado reclamó a la Agencia Tributaria información fiscal, laboral y patrimonial correspondiente al periodo comprendido entre 2020 y 2025. También se solicitaron datos sobre cuentas bancarias, transferencias y otras operaciones financieras. El objetivo era comprobar si existían movimientos de dinero compatibles con las supuestas contraprestaciones por la entrega de información reservada.
15 de junio de 2026: registros en Barcelona y Badalona y entrada en prisión
El 15 de junio de 2026 se produjo la fase que terminó con el policía detenido por filtrar información a narcos. El juzgado autorizó varias entradas y registros en inmuebles relacionados con el investigado en Barcelona y Badalona. Después de su arresto, el agente pasó a disposición judicial.
La resolución acordó prisión provisional, comunicada y sin fianza. Según la información conocida, el órgano judicial apreció indicios suficientes para adoptar la medida cautelar y valoró riesgos como la posible fuga, la reiteración delictiva y la destrucción de pruebas. El investigado recurrió la decisión, pero su petición de abandonar la prisión fue desestimada posteriormente.
Conviene subrayar que la prisión provisional no equivale a una condena. Se trata de una medida cautelar acordada durante la instrucción. Tanto el agente como el resto de personas investigadas mantienen íntegramente su derecho a la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia firme.
Qué información pudo llegar a organizaciones de narcotráfico
La cuestión más delicada de la causa es determinar qué utilidad concreta tuvo la información presuntamente filtrada. Conocer con antelación que una persona está siendo vigilada, que un vehículo aparece en una investigación o que existe una orden de búsqueda puede permitir a una organización criminal modificar sus movimientos, abandonar una operación, sustituir teléfonos o vehículos, eliminar pruebas o advertir a otros miembros.
De ahí que la investigación no se limite a contar accesos informáticos. Los instructores tienen que reconstruir qué consultas se realizaron, por qué se realizaron, quién solicitó los datos, quién los recibió y qué ocurrió después con esa información. También deberán establecer si existió una relación económica entre la entrega de datos y movimientos patrimoniales atribuidos a los investigados.
El caso guarda diferencias con otras investigaciones recientes, pero vuelve a colocar en primer plano el riesgo de que organizaciones narcotraficantes intenten penetrar en estructuras policiales o captar colaboradores con acceso privilegiado. En julio, esta web informó de otra operación vinculada a la trama del llamado “narcopolicía” de la UDEF, con detenciones de agentes en una investigación distinta sobre narcotráfico y blanqueo.
La fecha de la noticia y la fecha de la detención no son la misma
La información sobre este policía detenido por filtrar información a narcos se publica hoy pero la detención se había producido dos meses antes, el 15 de junio. La novedad informativa de agosto es que han trascendido detalles de una investigación que hasta entonces se había desarrollado con un alto nivel de reserva.
Entre esos datos ahora conocidos destacan las cerca de 900 consultas bajo sospecha, el papel atribuido a la cooperación con Reino Unido y Suecia, la aparición de información procedente de SKY ECC, las vigilancias de Asuntos Internos, el seguimiento patrimonial y las medidas de intervención acordadas por el juzgado.
