Cae una red de explotación sexual.
La Policía Nacional ha detenido a cinco personas acusadas de integrar una organización criminal que mantenía a las víctimas bajo vigilancia, les imponía sanciones económicas y también vendía drogas a los clientes
La Policía Nacional ha desarticulado en València una organización criminal dedicada presuntamente a la explotación sexual de personas transexuales. La operación se ha saldado con la detención de cinco personas —cuatro mujeres y un hombre, de entre 27 y 54 años— y con la liberación de nueve víctimas de nacionalidad sudamericana que, según los investigadores, se encontraban retenidas contra su voluntad y obligadas a ejercer la prostitución en condiciones de especial vulnerabilidad.
La investigación comenzó a finales del pasado año, después de que agentes de la Policía Nacional identificaran durante un control a uno de los principales sospechosos. A partir de ese primer indicio, las pesquisas permitieron descubrir una estructura organizada y jerarquizada, con reparto de funciones entre sus integrantes. Unos se encargaban de dirigir el negocio, otros del control diario de las víctimas, de la gestión económica o de la publicación de anuncios en páginas de contactos para captar clientes.
Según la investigación policial, las víctimas vivían sometidas a una vigilancia constante. Tenían limitada su movilidad, sufrían sanciones económicas impuestas por la propia red y eran controladas en el desarrollo de los servicios sexuales. Los agentes sostienen además que algunas de ellas eran obligadas a consumir sustancias estupefacientes antes de atender a los clientes, una práctica que agravaba su situación de dependencia y reducía sus posibilidades de escapar del entorno de explotación.
La organización no solo obtenía beneficios de la prostitución coactiva. La Policía también ha detectado una actividad paralela de tráfico de drogas en la vivienda utilizada como casa de citas. En los registros practicados se intervinieron sustancias como cocaína, tusi o cocaína rosa, metanfetamina y marihuana, además de popper, medicamentos para la disfunción eréctil, una balanza de precisión, dinero en efectivo, documentación y dispositivos electrónicos.
La investigación económica permitió además localizar movimientos bancarios compatibles con la actividad ilícita. Los agentes analizaron ingresos en efectivo, transferencias y pagos vinculados a páginas web de anuncios sexuales. También se detectó el uso de cuentas bancarias a nombre de terceras personas, una fórmula habitual para dificultar el seguimiento del dinero y ocultar el beneficio obtenido por la organización.
La operación culminó a finales del mes de mayo con dos registros domiciliarios, uno de ellos en el inmueble donde supuestamente se ejercía la prostitución. Allí fueron localizadas varias de las víctimas y se incautaron efectos relevantes para la investigación. Los cinco detenidos han sido puestos a disposición judicial como presuntos autores de delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución coactiva y tráfico de drogas.
La Policía mantiene abierta la investigación y no descarta nuevas detenciones. El caso vuelve a poner el foco en la especial vulnerabilidad de las víctimas extranjeras explotadas sexualmente, en muchas ocasiones sometidas a deudas, amenazas, control físico, dependencia económica y consumo de drogas como mecanismos de dominación.
Los investigadores consideran que la red actuaba con una estructura estable y con funciones diferenciadas, lo que refuerza la hipótesis de una organización criminal dedicada a obtener beneficios continuados mediante la explotación sexual y la venta de sustancias estupefacientes. Las víctimas, por su parte, han sido liberadas y quedan ahora bajo el circuito de asistencia previsto para personas en situación de explotación.
