Cae una red que estafaba con SMS
Los delincuentes tomaron el control de la banca online de la víctima, abrieron cuentas a su nombre y movieron el dinero a través de trece depósitos de distintas titularidades
La Policía Nacional ha identificado a 29 personas presuntamente vinculadas a un grupo criminal dedicado a las estafas bancarias mediante mensajes SMS fraudulentos. La investigación, desarrollada por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Melilla, ha permitido esclarecer un fraude de 75.072,98 euros sufrido por un vecino de la ciudad autónoma.
El engaño comenzó con un mensaje aparentemente remitido por la entidad bancaria de la víctima. El SMS apareció integrado en el mismo hilo de comunicaciones que el afectado utilizaba de forma habitual con su banco, lo que otorgó al fraude una apariencia de autenticidad especialmente difícil de detectar. En el texto, los estafadores alertaban de un supuesto riesgo inminente para sus fondos y le instaban a actuar con rapidez.
A partir de ese momento, los autores recurrieron a técnicas de ingeniería social. Haciéndose pasar por empleados de la entidad financiera, guiaron a la víctima para que facilitara información sensible. Con esos datos, accedieron a su banca electrónica, modificaron las claves de acceso y cambiaron elementos esenciales de contacto, como el número de teléfono y la dirección de correo electrónico. De esa forma, el perjudicado dejó de recibir avisos o notificaciones de los movimientos que se estaban realizando en sus cuentas.
La investigación policial ha acreditado que los autores llegaron a abrir siete cuentas bancarias y dos tarjetas electrónicas a nombre del denunciante, sin su conocimiento ni consentimiento. Desde esas cuentas realizaron numerosas operaciones financieras, principalmente transferencias a trece cuentas de distintas titularidades. También efectuaron movimientos destinados a dificultar el rastreo del dinero y a alejarlo de la cuenta original.
El perjuicio inicial ascendió a 67.072,98 euros mediante operaciones telemáticas. Sin embargo, el fraude no se detuvo ahí. Al conocer que la víctima aún disponía de más saldo, los delincuentes la convencieron para acudir a un cajero automático y realizar cuatro extracciones de 2.000 euros cada una. Después le indicaron que ingresara esas cantidades en cuentas controladas por la propia red, elevando el total defraudado hasta los 75.072,98 euros.
Los agentes de la UDEV iniciaron entonces un complejo trabajo de análisis financiero y tecnológico. Con autorización judicial, revisaron movimientos de 35 cuentas corrientes pertenecientes a cuatro entidades bancarias, además de operaciones vinculadas a una empresa de apuestas y casino. También examinaron tarjetas físicas y virtuales, teléfonos, correos electrónicos, direcciones asociadas, domicilios de entrega de productos bancarios y grabaciones de verificación biométrica empleadas en la apertura de cuentas.
Las pesquisas permitieron identificar a los presuntos integrantes del entramado y relacionar a varios de ellos con la recepción de fondos procedentes de otras “mulas” ya detectadas en investigaciones policiales abiertas en distintas provincias. Este tipo de perfiles suele utilizarse para recibir, mover o fragmentar el dinero estafado, dificultando así su localización y el bloqueo de las cantidades sustraídas.
El caso ha sido puesto en conocimiento del Juzgado de Instrucción número 3 de Melilla, que dirige las actuaciones judiciales. A los investigados se les atribuye su presunta participación en una trama de fraude bancario basada en el denominado smishing, una modalidad de ciberestafa que combina suplantación de identidad, mensajes de urgencia y manipulación psicológica para obtener claves o accesos a la banca online.
La Policía recuerda que las entidades bancarias no solicitan claves, firmas digitales ni movimientos urgentes de dinero a través de SMS, llamadas o enlaces externos. Ante un mensaje sospechoso, los especialistas recomiendan no pulsar enlaces, no facilitar datos personales, contactar directamente con el banco mediante canales oficiales y denunciar de inmediato si se ha producido una operación no autorizada.
