Encontrado enterrado el desaparecido Jesús Tavira, testigo del caso de la viuda de la CAM.
La Policía Nacional localizó el cadáver en una vivienda de El Bacarot tras semanas de investigación por desaparición
La Policía Nacional halló el cadáver del empresario alicantino Jesús Tavira en una vivienda de la pedanía de El Bacarot, en Alicante, después de que permaneciera desaparecido desde el 18 de marzo de 2026. El cuerpo fue localizado el 28 de abril en un hueco cubierto de hormigón, dentro del domicilio de un trabajador de su negocio de compraventa de vehículos.
Tavira, de 63 años, era conocido en Alicante por su actividad empresarial y por haber declarado como testigo en el caso del asesinato de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la extinta Caja de Ahorros del Mediterráneo. Hasta el momento de la información publicada, no había indicios de conexión entre ambos crímenes, pese a la coincidencia mediática y empresarial.
La desaparición fue denunciada en marzo. Dos días después, el coche de Tavira y sus teléfonos móviles aparecieron quemados en una zona periférica de Alicante. Desde ese momento, la Policía Nacional mantuvo una investigación con escasa información pública hasta que el registro de la vivienda del trabajador permitió localizar restos humanos. Una medalla reconocida por la familia y las huellas dactilares permitieron confirmar posteriormente la identidad del cadáver.
El principal sospechoso era un mecánico que trabajaba en el establecimiento de compraventa de vehículos de la víctima. El cadáver fue hallado en avanzado estado de descomposición y con heridas de arma blanca. El cuerpo estaba enterrado a más de dos metros de profundidad en un aljibe de la vivienda y que los detenidos tenían entre 35 y 45 años.
La investigación derivó en varias detenciones. A los tres arrestos iniciales se sumó un cuarto detenido, presuntamente relacionado con el incendio del vehículo de Tavira. La Policía Nacional investigaba además la participación de los arrestados en hechos vinculados al presunto asesinato, daños, robo con violencia y encubrimiento, según las distintas informaciones publicadas.
Desde el punto de vista operativo, el caso muestra una secuencia típica de homicidio con ocultación: desaparición, destrucción de elementos de movilidad y comunicación, foco en el entorno próximo de la víctima, registro judicial y localización técnica del cadáver. También destaca el peso del vínculo laboral entre víctima y principal sospechoso, elemento frecuente en homicidios donde existe conocimiento previo de rutinas, recursos económicos o hábitos personales.
El procedimiento quedó en manos del juzgado de instrucción competente en Alicante. El estado actual es de investigación judicial abierta, con detenidos y diligencias orientadas a esclarecer la participación concreta de cada implicado, el móvil y la secuencia exacta de la muerte. La implicación principal es clara: en desapariciones de adultos con vehículo calcinado y teléfonos destruidos, la hipótesis criminal debe activarse desde fases tempranas.
