Los investigadores sostienen que usaron inteligencia artificial para alterar la voz y suplantaron el número de teléfono de una tercera persona
Los investigadores sostienen que usaron inteligencia artificial para alterar la voz y suplantaron el número de teléfono de una tercera persona
Las falsas amenazas de bomba en aeropuertos de Málaga y Valencia han llevado a la detención de dos jóvenes, uno menor de edad y otro de unos veinte años. Los arrestos se practicaron en Málaga y Murcia. La Policía sostiene que emplearon inteligencia artificial para modificar la voz y técnicas de telefonía por internet para aparentar que las llamadas procedían del número de una tercera persona.
Los avisos se realizaron en septiembre contra los aeropuertos de Málaga Costa del Sol y Valencia. En Valencia se activó el protocolo de seguridad y se alteró la operativa. En Málaga, la verificación permitió considerar falsa la amenaza con mayor rapidez. No se localizó ningún artefacto.
Cómo se ocultaron las llamadas
La investigación atribuye a los detenidos el uso de servicios de voz sobre internet, un sistema de alteración de voz con inteligencia artificial y la falsificación del identificador que aparece en la pantalla del receptor. Para contratar al menos una cuenta habrían utilizado datos de otra persona. La combinación dificultaba localizar el origen real y dirigía las primeras sospechas hacia un tercero ajeno a los hechos.
Los agentes intervinieron dispositivos electrónicos y documentación que deberán ser analizados. También investigan monederos virtuales y pagos vinculados a los servicios utilizados. La Policía trata de determinar si hubo más participantes, si se realizaron otras llamadas similares y si la suplantación formaba parte de una campaña de acoso digital.
Las amenazas incluyeron una petición económica, aunque no llegó a pagarse cantidad alguna. Ese elemento abre una posible investigación por extorsión junto a los delitos de amenazas y desórdenes públicos. La calificación concreta dependerá del contenido de las comunicaciones, la capacidad real de causar alarma y la participación individual.
Impacto operativo y líneas abiertas
Una amenaza contra un aeropuerto activa controles escalonados para descartar un riesgo real. La respuesta puede afectar a pasajeros, personal, accesos y movimientos de aeronaves. Aunque el aviso resulte falso, obliga a movilizar recursos y puede alterar servicios esenciales. En el caso de Valencia, la actuación tuvo efectos en la operativa aeroportuaria.
La Comisaría General de Información coordinó el trabajo con unidades de Málaga, Murcia y Valencia. Los investigadores no descartan que las llamadas pretendieran desestabilizar servicios o perjudicar a la persona cuyo número fue suplantado.
El caso muestra que una voz sintética y un identificador manipulado pueden crear una apariencia convincente sin que el comunicante esté cerca del lugar amenazado.
