Desarticulada una red china de explotación sexual con 26 mujeres liberadas, 16 detenidos y once prostíbulos clausurados en España.
La organización captaba a las víctimas con falsas ofertas de trabajo, las mantenía disponibles las 24 horas y las trasladaba entre once prostíbulos de varias ciudades españolas. La principal investigada ha ingresado en prisión provisional.
La Policía Nacional y Vigilancia Aduanera han desarticulado una red china de explotación sexual que presuntamente sometía a mujeres en condiciones cercanas a la esclavitud. La operación ha permitido liberar a 26 víctimas, detener a 16 personas y clausurar once prostíbulos distribuidos por diferentes puntos de España.
Los arrestos se practicaron en Madrid, Valencia, Zaragoza, Barcelona, Tarragona y Figueres. Entre los detenidos se encuentra la mujer considerada principal responsable del entramado, para quien la autoridad judicial decretó el ingreso en prisión provisional.
La investigación ha sacado a la luz una estructura criminal organizada que se ocupaba de todo el proceso: desde la captación de las víctimas y su traslado a España hasta su alojamiento, explotación sexual y control económico.
Falsas ofertas de trabajo para captar a las víctimas
La red buscaba principalmente a mujeres de origen chino y latinoamericano que se encontraban en situaciones de necesidad económica o vulnerabilidad.
Para atraerlas, los investigados publicaban anuncios en redes sociales y aplicaciones chinas de mensajería instantánea. En esas ofertas prometían empleos en España como masajistas, estilistas o trabajadoras del sector de la estética.
Sin embargo, cuando las mujeres llegaban al país, descubrían que el trabajo ofrecido no existía. La verdadera intención de la organización era introducirlas en pisos y locales donde eran obligadas a ejercer la prostitución.
Algunas víctimas se encontraban, además, en situación administrativa irregular. Esta circunstancia aumentaba su dependencia y dificultaba que pudieran abandonar los establecimientos o pedir ayuda.
Documentación falsa para superar los controles
La organización también habría facilitado documentos falsificados para trasladar a las mujeres o esconder su verdadera identidad.
Según la investigación, algunas recibían pasaportes o documentación de residencia perteneciente a otras personas. De esta manera, podían suplantar identidades durante inspecciones policiales o controles administrativos.
Este sistema permitía a los responsables mantener activa la red de explotación, mover a las víctimas entre diferentes ciudades y reducir el riesgo de que fueran identificadas por las autoridades.
La red china de explotación sexual controlaba once prostíbulos
Los agentes localizaron once establecimientos vinculados al entramado en Madrid, Valencia, Barcelona, Tarragona y Zaragoza.
Algunos eran gestionados directamente por los principales investigados, mientras que otros funcionaban junto a socios locales. Las mujeres eran trasladadas periódicamente de un prostíbulo a otro para renovar la oferta dirigida a los clientes.
Esta rotación también servía para impedir que las víctimas establecieran relaciones de confianza con personas del entorno o pudieran pedir ayuda.
La organización habría desarrollado, además, un modelo destinado a crear nuevos prostíbulos. Sus integrantes alquilaban viviendas o locales, acondicionaban los espacios y formaban una cartera estable de clientes.
Una vez que el negocio comenzaba a generar ingresos, lo traspasaban a otros gestores a cambio de importantes cantidades de dinero.
Disponibles las 24 horas y sin poder rechazar clientes
Las condiciones impuestas a las víctimas eran extremadamente restrictivas. Las mujeres permanecían en los mismos pisos donde eran explotadas y debían estar disponibles durante las 24 horas del día, los siete días de la semana.
No disponían de jornadas de descanso y no podían rechazar a los clientes. También eran obligadas a desplazarse para prestar servicios sexuales en domicilios, hoteles u otros lugares acordados por la organización.
Los responsables vigilaban los inmuebles mediante cámaras de seguridad y controlaban tanto la actividad de las mujeres como el dinero generado.
En algunos casos, los clientes podían exigir relaciones sexuales sin preservativo, una práctica que incrementaba gravemente los riesgos para la salud y la seguridad de las víctimas.
Una deuda utilizada como mecanismo de control
Las mujeres tenían que entregar inicialmente todos los ingresos obtenidos. La organización justificaba esta retención mediante una deuda impuesta por el viaje, el alojamiento, la documentación y otros supuestos gastos.
Solo cuando los responsables consideraban que esa cantidad había sido saldada, las víctimas comenzaban a recibir una parte del dinero generado.
Incluso entonces, la red se quedaba con aproximadamente la mitad de los beneficios. El endeudamiento funcionaba así como una herramienta para prolongar la explotación y mantener a las mujeres sometidas.
Este sistema impedía que pudieran reunir suficientes recursos para abandonar los prostíbulos o iniciar una vida fuera del control de la organización.
La investigación comenzó en un piso de Zaragoza
Las pesquisas se iniciaron después de que los agentes detectaran en Zaragoza un inmueble en el que varias mujeres de nacionalidad china ejercían la prostitución.
Las primeras comprobaciones permitieron identificar conexiones con otros establecimientos y personas investigadas en diferentes provincias.
A medida que avanzaba la operación, los investigadores comprobaron que no se trataba de un piso aislado, sino de una organización con capacidad para captar mujeres, gestionar prostíbulos y mover grandes cantidades de dinero.
La operación fue desarrollada conjuntamente por la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.
Katanas, drogas y 35.000 euros intervenidos
Durante los registros practicados en los inmuebles relacionados con la red, los agentes intervinieron 35.000 euros en efectivo, varias armas prohibidas tipo katana y diferentes sustancias estupefacientes.
También localizaron potenciadores sexuales, 24 teléfonos móviles, dos pasaportes falsos y abundante documentación vinculada con la actividad de los prostíbulos.
El análisis de los dispositivos y de los documentos intervenidos podría permitir identificar nuevas víctimas, colaboradores o establecimientos relacionados con la organización.
Cinco inmuebles y ocho cuentas bancarias embargadas
La investigación no se limitó a la explotación sexual. Los agentes también siguieron el rastro del dinero para determinar cómo se ocultaban los beneficios generados por la actividad criminal.
Las pesquisas detectaron un presunto sistema de blanqueo de capitales destinado a introducir el dinero en el circuito económico legal y ocultar su verdadero origen.
Por orden judicial fueron embargados cinco inmuebles valorados en más de 500.000 euros, dos vehículos y ocho cuentas bancarias.
Los detenidos están siendo investigados por distintos delitos relacionados con la trata de seres humanos, la explotación sexual, la pertenencia a organización criminal, la falsedad documental y el blanqueo de capitales.
La Policía Nacional recuerda que cualquier persona que conozca un posible caso de trata o explotación sexual puede comunicarlo de forma anónima y confidencial a través del teléfono 900 10 50 90.

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