La Guardia Civil interviene casi un millón de euros a una red de narcotráfico en la Sierra de Cádiz
La operación Polifemo apunta al entramado económico de una organización dedicada a la venta de droga. Los agentes han inmovilizado siete inmuebles, productos financieros, un vehículo agrícola y más de 164.000 euros en efectivo.
La Guardia Civil ha asestado un golpe económico a una organización criminal asentada en la Sierra de Cádiz y dedicada al tráfico de drogas. La operación, denominada Polifemo, ha permitido intervenir bienes y dinero por un valor cercano al millón de euros en el marco de una investigación por presunto blanqueo de capitales.
La actuación se dirige contra el patrimonio que, según los investigadores, habría sido generado a partir de la actividad delictiva de la red. El principal investigado, considerado líder de la organización, ya se encuentra en prisión por tráfico de drogas. Junto a él, han sido puestos a disposición judicial cinco miembros de su entorno más cercano: sus padres, su hermana, su pareja sentimental y un primo.
La Guardia Civil considera que estas personas habrían actuado como testaferros u hombres de paja para ocultar bienes presuntamente adquiridos con dinero procedente del narcotráfico. El objetivo habría sido camuflar propiedades, cuentas y activos bajo una apariencia de legalidad, aprovechando los vínculos familiares para dificultar el rastreo patrimonial.
Durante la operación se han inmovilizado siete inmuebles situados en las provincias de Cádiz y Granada, valorados en unos 732.000 euros. También se han bloqueado productos financieros, una cuenta cooperativista cuyo saldo está pendiente de determinar, un vehículo agrícola y 164.930 euros en efectivo.
Uno de los hallazgos más llamativos se produjo en el domicilio de los padres del líder de la red. Allí, los agentes localizaron 161.910 euros ocultos en muebles del dormitorio y en cajas de zapatos encontradas en el garaje de la vivienda familiar. Según la investigación, ese dinero carecía de justificación legal.
La operación Polifemo nace como una segunda fase patrimonial de la operación Góngora, desarrollada en mayo de 2025. En aquella primera intervención, la Guardia Civil desarticuló una organización dedicada a la distribución de estupefacientes a media y pequeña escala en la Sierra de Cádiz.
La red investigada llegó a controlar, según la Guardia Civil, al menos 12 puntos de venta de droga en la comarca. En aquella fase se practicaron 17 registros domiciliarios, se detuvo a 18 personas y nueve de ellas ingresaron en prisión. Los agentes intervinieron entonces siete kilos de cocaína en roca, más de 700 gramos de heroína, más de 1,2 kilos de MDMA, 14 kilos de polen de hachís, medio kilo de cogollos de marihuana y cientos de dosis preparadas para la venta.
También fueron incautados más de 75.000 euros en efectivo, teléfonos móviles, balanzas de precisión, una máquina de contar billetes, vehículos y motocicletas presuntamente utilizados para entregas y labores de contravigilancia.
La investigación continuó después con una segunda fase, desarrollada a mediados de enero, centrada en el método conocido en el argot policial como “telecoca”. Este sistema consiste en recibir pedidos de droga a través de comunicaciones telefónicas o telemáticas y realizar entregas a domicilio o en puntos acordados. La fórmula reduce el riesgo para los vendedores, ya que suelen portar pocas dosis y pueden alegar consumo propio si son interceptados.
El análisis de la documentación, los efectos intervenidos y las declaraciones recabadas permitió a los investigadores avanzar hacia el circuito económico de la organización. Esa línea es la que ha desembocado ahora en la operación Polifemo, dirigida no solo a perseguir la venta de droga, sino a atacar la estructura patrimonial que presuntamente sostenía a la red.
El caso muestra una tendencia cada vez más relevante en la lucha contra el narcotráfico: seguir el rastro del dinero. La intervención de droga permite cortar puntos de venta, pero el bloqueo de inmuebles, cuentas, vehículos y efectivo busca impedir que las organizaciones consoliden beneficios y mantengan capacidad de regenerarse.
La Sierra de Cádiz aparece en esta investigación como un espacio de distribución territorial, con puntos de venta, entregas a pequeña escala y una estructura familiar empleada presuntamente para ocultar beneficios. La Guardia Civil considera que el entramado financiero se apoyaba en relaciones personales y familiares para dificultar la identificación del verdadero propietario de los bienes.
Las diligencias quedan ahora en manos de la autoridad judicial, que deberá determinar la responsabilidad concreta de cada investigado y el origen de los bienes intervenidos. Hasta que exista resolución judicial, todos los implicados mantienen la presunción de inocencia.
La operación Polifemo refuerza la idea de que el narcotráfico no se combate únicamente en el momento de la venta o la incautación de sustancias. La descapitalización de las redes criminales se ha convertido en una pieza central para impedir que los beneficios del delito acaben transformados en propiedades, cuentas bancarias o negocios aparentemente legales.
