La Academia Vasca de Policía y Emergencias de Arkaute (Álava) se convirtió esta semana en el escenario de un complejo simulacro de agroterrorismo
Más de un centenar de profesionales participaron en un ejercicio pionero para poner a prueba la respuesta ante un ataque biológico contra la cabaña ganadera vasca
La Academia Vasca de Policía y Emergencias de Arkaute (Álava) se convirtió esta semana en el escenario de un complejo simulacro de agroterrorismo organizado por la Ertzaintza, un ejercicio que pone de manifiesto una preocupación creciente entre las autoridades de seguridad europeas: la posibilidad de ataques deliberados contra el sector agroalimentario mediante agentes biológicos o patógenos capaces de provocar graves daños económicos, sociales y sanitarios.
La práctica reunió a más de un centenar de profesionales pertenecientes a distintos organismos policiales, sanitarios y de emergencias con el objetivo de evaluar la coordinación institucional ante una amenaza considerada poco frecuente, pero de enorme impacto potencial.
El supuesto planteado simulaba la aparición de un foco infeccioso provocado de forma intencionada en una explotación ganadera vasca. A partir de ese momento, se activaban los protocolos de detección, investigación criminal, análisis epidemiológico y contención de la emergencia para evitar la propagación de la enfermedad y minimizar sus consecuencias.
Una amenaza poco conocida
Aunque el término agroterrorismo resulta desconocido para gran parte de la ciudadanía, los expertos en seguridad llevan años alertando sobre la vulnerabilidad del sector agroalimentario frente a posibles acciones criminales.
El concepto engloba aquellos ataques dirigidos contra cultivos, explotaciones ganaderas, sistemas de producción alimentaria o cadenas de distribución mediante el uso de agentes biológicos, químicos o contaminantes capaces de alterar la producción y generar importantes pérdidas económicas.
A diferencia de otros actos terroristas convencionales, el agroterrorismo busca provocar efectos masivos sin necesidad de causar víctimas directas de forma inmediata. Una enfermedad animal altamente contagiosa introducida deliberadamente en una región con gran actividad ganadera podría paralizar exportaciones, obligar al sacrificio de miles de animales y provocar un grave impacto económico en cuestión de días.
Protección de infraestructuras críticas
El ejercicio desarrollado en Arkaute se enmarca dentro de las estrategias europeas de protección de infraestructuras críticas y seguridad alimentaria, ámbitos que han ganado relevancia tras la pandemia de Covid-19 y el aumento de las amenazas híbridas que afectan a los Estados occidentales.
Las autoridades consideran que la producción de alimentos constituye un elemento estratégico para cualquier país. La interrupción de los suministros o la propagación de enfermedades animales puede generar importantes efectos económicos y sociales, además de afectar a la confianza de los consumidores.
Por este motivo, los cuerpos policiales especializados trabajan cada vez más estrechamente con veterinarios, laboratorios, servicios de sanidad animal y organismos de protección civil.
Coordinación entre múltiples organismos
Uno de los principales objetivos del simulacro fue comprobar la capacidad de respuesta conjunta entre los distintos actores implicados.
Durante el ejercicio participaron unidades especializadas de la Ertzaintza, responsables de investigación criminal, personal sanitario, técnicos veterinarios, expertos en análisis biológico y representantes de diferentes organismos públicos.
La simulación permitió evaluar los tiempos de reacción, los canales de comunicación y los procedimientos de toma de decisiones en una situación de alta complejidad donde convergen aspectos policiales, sanitarios y de gestión de emergencias.
Los organizadores destacan que este tipo de ejercicios resultan esenciales para detectar posibles deficiencias antes de que se produzca una crisis real.
La nueva realidad de las amenazas híbridas
Los especialistas en seguridad consideran que las amenazas actuales son cada vez más diversas y difíciles de identificar. Junto al terrorismo tradicional han surgido riesgos asociados al ciberespacio, la desinformación, los ataques a infraestructuras críticas y la utilización de agentes biológicos con fines criminales.
En este contexto, la prevención y la preparación se han convertido en herramientas fundamentales. Los simulacros permiten entrenar capacidades, mejorar la coordinación institucional y fortalecer la resiliencia de los servicios públicos frente a escenarios que, aunque improbables, podrían tener consecuencias especialmente graves.
Un sector estratégico bajo vigilancia
El País Vasco cuenta con una importante actividad agroganadera y alimentaria que constituye uno de los pilares económicos de numerosas zonas rurales. La protección de estas actividades forma parte de las prioridades de seguridad de las administraciones públicas.
La celebración de este simulacro en Arkaute refleja una tendencia creciente en Europa: ampliar el concepto de seguridad más allá de la delincuencia convencional para incluir riesgos que afectan directamente al abastecimiento, la economía y la estabilidad social.
Aunque la amenaza agroterrorista continúa siendo excepcional, las fuerzas de seguridad consideran imprescindible anticiparse a escenarios cada vez más complejos. Porque en una sociedad altamente interconectada, un ataque contra la producción alimentaria puede generar consecuencias que van mucho más allá del ámbito agrícola y convertirse en un problema de seguridad nacional.
