La Policía interviene en el CETI de Ceuta tras un intento de acceso forzado en un centro saturado, con cientos de personas en el exterior.
Cinco furgones policiales acudieron al centro, cuyos trabajadores tuvieron que resguardarse; el dispositivo alejó de la entrada a cientos de personas y afrontó posteriores lanzamientos de piedras.
La Policía Nacional desplegó cinco furgones en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta después de que cientos de personas intentaran acceder por la fuerza a las instalaciones. Los trabajadores del centro tuvieron que ponerse a salvo cuando comenzaron las trifulcas en el exterior.
Un centro con la capacidad desbordada
El incidente se produjo con el CETI muy por encima de su capacidad ordinaria. El centro, diseñado para 512 plazas, albergaba alrededor de un millar de personas, mientras otro grupo numeroso permanecía en sus inmediaciones. La saturación había llevado a suspender nuevos ingresos de hombres, manteniéndose excepciones para mujeres y niñas.
Los agentes consiguieron alejar a la mayoría de las personas de la puerta principal, aunque la situación tardó en quedar completamente controlada. A medida que avanzó la noche, el número de personas concentradas en el exterior disminuyó. Muchas permanecieron sentadas en la carretera de acceso, algunas con mantas, y manifestaban cansancio, hambre y sed.
Tensión y lanzamiento de objetos
La mayoría de los presentes mantuvo una actitud pacífica, pero la tensión acumulada desembocó en incidentes. La Policía formó una línea de seguridad y avanzó cuesta abajo con vehículos detrás para despejar el acceso e impedir nuevas aglomeraciones. Durante ese movimiento se registraron lanzamientos de piedras y huidas por la ladera.
La intervención muestra la dificultad de gestionar una emergencia cuando coinciden saturación asistencial, presión sobre las instalaciones y riesgo de alteraciones del orden. La respuesta no puede limitarse al componente policial: requiere recursos de acogida, atención humanitaria, información clara y coordinación entre administraciones.
Un equilibrio operativo delicado
Los agentes debían proteger a los trabajadores y residentes del centro, mantener libre el acceso y, al mismo tiempo, atender necesidades básicas de personas que permanecían fuera. Según la información disponible, se permitió a algunos acercarse de forma controlada para llenar botellas de agua. La investigación de los incidentes deberá individualizar cualquier responsabilidad y evitar atribuciones colectivas.
