Vigilante con la dotación de spray de pimienta.
El debate sobre el uso de sprays de pimienta por parte de vigilantes de seguridad ha ganado protagonismo en España en los últimos años, especialmente tras la aprobación de su incorporación en entornos de alto riesgo como el transporte público. Aunque se trata de una herramienta defensiva cada vez más extendida, su uso está rodeado de limitaciones legales y requisitos estrictos.
Una herramienta regulada por ley
Según el Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993), solo están permitidos los aerosoles de defensa personal que hayan sido homologados por el Ministerio de Sanidad, tras el informe favorable de la Comisión Interministerial de Armas y Explosivos. Estos sprays deben adquirirse en armerías autorizadas y su venta online está prohibida.
El uso indebido o la posesión sin cumplir los requisitos puede acarrear sanciones de hasta 30.000 euros, además de posibles responsabilidades penales si se emplean fuera de una situación de legítima defensa.
En el ámbito de la seguridad privada, la normativa es aún más clara: los vigilantes solo pueden portar sprays de pimienta si la empresa de seguridad cuenta con autorización expresa de la Unidad Central de Seguridad Privada (UCSP), y únicamente como parte de su dotación oficial en servicio.
La práctica en el transporte público
En los últimos meses, varias compañías han dado pasos para implementar el uso de sprays en su personal de seguridad:
- Barcelona: desde enero de 2025, los más de 800 vigilantes del metro pueden portar sprays homologados. La medida fue avalada por los Mossos d’Esquadra e incluye formación obligatoria para garantizar un uso proporcional y seguro.
- Madrid: en mayo de 2025, Metro puso en marcha un proyecto piloto en 13 cocheras y depósitos. Los vigilantes disponen de sprays en formato gel, que reducen el riesgo de dispersión en espacios cerrados y cuentan con sistemas de seguridad antiactivación.
- Bilbao: tras las reivindicaciones sindicales, Prosegur dotó a los vigilantes de la estación de Abando de sprays de gel-pimienta, una medida que busca mejorar su protección en un entorno de alta conflictividad.
Tipos de spray y ventajas
Existen dos formatos principales:
- Spray en gas, más difuso, eficaz en exteriores, pero con riesgo de afectar a terceros en espacios cerrados.
- Spray en gel, con chorro dirigido, mayor precisión y menor dispersión. Además, algunos incorporan tintes visibles bajo luz ultravioleta para facilitar la identificación posterior del agresor.
Uso responsable y proporcionalidad
La clave está en que su utilización solo se justifique en situaciones de legítima defensa, cuando no exista otro medio para repeler la agresión. Los expertos insisten en que el spray no sustituye a otras medidas de seguridad, sino que complementa el protocolo de actuación.
En este sentido, la formación específica del personal es esencial: no solo sobre la técnica de empleo, sino también en materia legal y de proporcionalidad, para evitar consecuencias jurídicas adversas.
Conclusión
El despliegue de sprays de pimienta en la seguridad privada española refleja una evolución en la protección del personal frente al aumento de agresiones, especialmente en servicios críticos como el transporte. Sin embargo, su legitimidad descansa en un equilibrio delicado: ofrecer a los vigilantes un recurso eficaz sin convertirlo en un instrumento de abuso.
Más allá del debate, el consenso es claro: el spray de pimienta no es un arma ofensiva, sino un elemento de defensa disuasoria que, usado con responsabilidad y dentro de la ley, contribuye a mejorar tanto la seguridad de los vigilantes como la de los ciudadanos.
