Unidad Motorista de Policía Local ha intervenido aproximadamente 300 kg de alimentos perecederos que eran transportados en una furgoneta.
La Policía Local de Sevilla intervino alrededor de 300 kilos de alimentos perecederos que eran transportados en condiciones inadecuadas. La carga incluía pescado, carne, marisco y productos ultraprocesados, tanto frescos como congelados.
Los veterinarios municipales detectaron fallos en la cadena de frío
La actuación tuvo lugar al mediodía del jueves 15 de octubre. Tras inspeccionar los productos, los Servicios Veterinarios de Consumo Municipales detectaron la ruptura de la cadena de frío, la falta del etiquetado reglamentario y la imposibilidad de garantizar la trazabilidad de la mercancía.
Productos frescos y congelados viajaban en la misma furgoneta

Los alimentos eran transportados en una furgoneta, en bolsas de plástico y dentro del mismo habitáculo. En la carga había productos de distinta naturaleza y conservación: pescados, carnes, mariscos y alimentos ultraprocesados, algunos frescos y otros congelados.
La conservación durante el transporte es esencial para mantener la seguridad de los productos perecederos. Cuando no se puede comprobar que se han mantenido las condiciones adecuadas, también resulta más difícil conocer su procedencia y seguir su recorrido desde el origen hasta el destino.
La intervención busca evitar riesgos para los consumidores
La inspección municipal constató deficiencias que impedían garantizar la seguridad y trazabilidad de los alimentos. Por ese motivo, la Unidad Motorista de Policía Local ha intervenido aproximadamente 300 kg de alimentos perecederos que eran transportados en una furgoneta.
La Policía Local y los servicios de inspección realizan controles para vigilar el transporte y la distribución de productos alimentarios. En este caso, el objetivo inmediato fue retirar una carga cuyas condiciones de conservación y procedencia no podían acreditarse de forma adecuada.
La actuación vuelve a poner el foco en la importancia de mantener la cadena de frío, el etiquetado y la trazabilidad durante el transporte de alimentos perecederos. Estos controles permiten detectar cargas que no ofrecen garantías suficientes antes de que puedan llegar a los consumidores.
