Detenidos 24 ultras del Ligallo Fondo Norte.
Los arrestos están vinculados a incidentes en Huesca, Valladolid y Zaragoza, así como al hostigamiento a jugadores y directivos del club blanquillo
La Policía Nacional ha detenido en Zaragoza a 24 integrantes del grupo ultra Ligallo Fondo Norte, vinculado históricamente al Real Zaragoza, por su presunta participación en distintos episodios violentos registrados durante el tramo final de la temporada. A los arrestados se les atribuyen delitos de riña tumultuaria, atentado contra agentes de la autoridad, resistencia y desórdenes públicos.
La operación, desarrollada por la Jefatura Superior de Policía de Aragón a través de varias investigaciones de la Brigada de Información, se centra en altercados ocurridos en torno a diferentes encuentros del Real Zaragoza en la Liga Hypermotion 2025-2026, una campaña marcada por la tensión deportiva y social que terminó con el descenso del club a Primera RFEF.
El principal bloque de la investigación está relacionado con los incidentes registrados el pasado 26 de abril en la previa del partido entre la SD Huesca y el Real Zaragoza. Según la información policial, un grupo de entre 30 y 40 ultras del Ligallo Fondo Norte rompió de forma coordinada el cordón de seguridad establecido en la zona de aficionados habilitada junto al estadio de El Alcoraz.
Tras superar el dispositivo, los radicales se desplazaron por varias calles hasta las inmediaciones de un establecimiento frecuentado por aficionados del Huesca. Allí, siempre según la versión policial, iniciaron un ataque contra seguidores azulgranas utilizando piedras, botellas de cristal y sillas. La intervención de los efectivos desplegados, incluidos agentes de la Unidad de Intervención Policial, evitó que la reyerta derivara en consecuencias más graves.
Por estos hechos fueron detenidas 18 personas, entre ellas un menor de edad. La investigación permitió identificar a buena parte de los participantes mediante grabaciones realizadas por los agentes y por las identificaciones practicadas durante el dispositivo. El menor fue entregado a sus padres y las diligencias fueron remitidas a la Fiscalía de Menores.
La segunda línea de investigación conecta a varios de los arrestados con los incidentes producidos el 9 de mayo en Valladolid, con motivo del partido declarado de alto riesgo entre el Real Valladolid y el Real Zaragoza. En las inmediaciones del estadio José Zorrilla se produjo una pelea entre ultras de ambos equipos que se saldó con dos policías nacionales heridos y una menor afectada. Uno de los detenidos por los altercados de Huesca estaría también implicado en estos hechos junto a otros dos miembros del mismo grupo.
A estos arrestos se suman otros cuatro practicados el 17 de mayo en relación con dos investigaciones paralelas. Una de ellas se dirigía a esclarecer una campaña de acoso y amenazas contra directivos, jugadores del Real Zaragoza y familiares de miembros de la plantilla. Los investigados habrían realizado pintadas vejatorias y amenazantes en las oficinas del club, así como en domicilios y negocios vinculados a directivos y futbolistas.
La Policía sostiene que esas acciones no fueron espontáneas, sino coordinadas por varios miembros del grupo ultra, algunos de los cuales habrían adoptado medidas para evitar ser identificados. Uno de los detenidos habría acosado a futbolistas en las inmediaciones de sus domicilios y lanzado amenazas en nombre del colectivo radical.
La otra investigación se refiere a los desórdenes registrados el 18 de abril, antes del partido entre el Real Zaragoza y el Ceuta. Según la Policía, un grupo de al menos 30 ultras actuó de manera premeditada y coordinada, ocultándose bajo un puente de la A-2 para evitar ser detectado por los medios aéreos del dispositivo policial. Instantes antes del paso del autobús del Real Zaragoza y de los furgones de la UIP que lo escoltaban hacia el estadio, los radicales invadieron la calzada y prendieron material pirotécnico, generando una intensa humareda.
Durante la intervención policial para despejar la vía y garantizar el paso de la comitiva, los agentes recibieron el lanzamiento de objetos. Uno de ellos resultó lesionado tras ser golpeado con el mástil rígido de una bandera. La Policía también investiga otros episodios anteriores, entre ellos los apedreamientos sufridos por el autobús del Real Zaragoza en los partidos contra el Burgos y el Granada.
Entre los 20 detenidos durante el último fin de semana, diez carecían de antecedentes policiales y fueron puestos en libertad tras la correspondiente reseña. Otros nueve, considerados por los investigadores como miembros violentos con antecedentes desfavorables por hechos similares en el ámbito deportivo, pasaron a disposición del juzgado de guardia de Zaragoza.
La Policía Nacional también ha señalado como investigado no detenido al presunto líder del Ligallo Fondo Norte, al considerar que podría haber ordenado, autorizado o facilitado algunas de las acciones violentas atribuidas al grupo, aunque no se haya acreditado su presencia física en todos los episodios investigados.
La dimensión del caso no se limita a la vía penal. Los hechos también pueden derivar en expedientes administrativos ante la Comisión Antiviolencia, a través de la Oficina Nacional del Deporte, por infracciones de la normativa contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Esas sanciones pueden traducirse en multas económicas y prohibiciones de acceso a recintos deportivos.
La operación supone un golpe policial a una de las facciones ultras más conocidas del entorno del Real Zaragoza y vuelve a poner el foco en la violencia organizada ligada al fútbol. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas actuaciones si se identifican más participantes en los episodios de violencia registrados durante las últimas jornadas.
Todos los detenidos deben ser considerados presuntos responsables mientras no exista una resolución judicial firme. La instrucción deberá determinar ahora el grado de participación de cada investigado y si los distintos incidentes responden a acciones aisladas o a una estrategia coordinada dentro del grupo ultra.
