Aparece un cadáver en la R-2
La Policía trata de confirmar si pertenece a una colombiana desaparecida en Barajas en junio de 2025
La Policía Nacional investiga si el cadáver de una mujer hallado junto a la autopista R-2, en Madrid, corresponde a Orlinda Marín Trujillo, una ciudadana colombiana de 59 años desaparecida desde junio de 2025 durante una escala en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El cuerpo fue localizado junto a un peaje de la R-2, a la altura del kilómetro 7,500, en avanzado estado de descomposición.
Según fuentes de la investigación citadas, el cadáver no presentaba signos aparentes de violencia. No obstante, la identificación definitiva queda pendiente de las pruebas de ADN, que deberán confirmar al cien por cien si se trata de la mujer desaparecida. Los primeros indicios apuntan a esa posibilidad, aunque la Policía mantiene abierta la investigación hasta disponer de resultados concluyentes.
Orlinda fue vista por última vez el 22 de junio de 2025 en el aeropuerto madrileño. Había llegado desde Ibiza con intención de continuar viaje hacia Colombia. Las cámaras de seguridad del aeropuerto la grabaron abandonando las instalaciones, y desde ese momento no se volvió a tener noticia de su paradero. En el momento de su desaparición estaba identificada como persona vulnerable.
El caso plantea varias cuestiones relevantes para la investigación. La primera es reconstruir el recorrido de la mujer desde que salió del aeropuerto hasta el punto donde apareció el cadáver. La segunda es determinar si llegó hasta esa zona por sus propios medios, si fue trasladada por terceros o si existieron circunstancias accidentales, sanitarias o delictivas no apreciables en una primera inspección.
Desde el punto de vista operativo, las desapariciones vinculadas a aeropuertos son especialmente complejas. Barajas es un entorno de alta movilidad, con conexiones nacionales e internacionales, taxis, autobuses, metro, vehículos privados, hoteles próximos y tránsito constante de pasajeros. Cuando una persona vulnerable abandona el recinto sin acompañamiento, cada hora resulta clave para conservar imágenes, testigos y trazas de movilidad.
La ausencia de signos externos de violencia no cierra ninguna hipótesis. La autopsia, el análisis forense, el ADN y la reconstrucción de movimientos serán determinantes. Si se confirma la identidad, el hallazgo pondrá fin a la incertidumbre sobre el paradero de Orlinda, pero abrirá una segunda fase: esclarecer cómo llegó hasta la R-2 y qué ocurrió desde su salida del aeropuerto.
