La Guardia Civil investiga una nueva violencia vicaria en Torrevieja
La madrugada del sábado dejó una escena de devastación en una vivienda de Torrevieja. Una niña de tres años yacía sin vida junto a su padre, también fallecido. Lo que en un primer momento se abordó como un suceso por esclarecer ha tomado rápidamente una dirección clara: la Guardia Civil investiga el caso como un presunto episodio de violencia vicaria, una de las formas más extremas de la violencia machista.
Según las primeras pesquisas, fue la madre de la menor quien dio la voz de alarma. La falta de contacto con su expareja y la imposibilidad de localizar a la niña desencadenaron el aviso a las autoridades. Poco después, los agentes accedieron al domicilio y encontraron los cuerpos. La principal hipótesis apunta a que el hombre, de unos 40 años, habría acabado con la vida de su hija antes de suicidarse.
Un crimen sin denuncias previas
Uno de los elementos que más desconcierta a los investigadores es la ausencia de denuncias previas por violencia de género. La pareja estaba separada y compartía la custodia de la menor, una circunstancia que no hacía prever, al menos formalmente, un desenlace de esta magnitud.
Sin embargo, fuentes cercanas al caso apuntan a antecedentes indirectos en relaciones anteriores de ambos progenitores, lo que añade complejidad a la reconstrucción del contexto en el que se produjo el crimen.
La violencia más cruel
La hipótesis de la violencia vicaria sitúa el foco en una lógica devastadora: causar el mayor daño posible a la madre a través del asesinato de los hijos. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, calificó este tipo de violencia como “la más cruel” y la definió como un “terrorismo atroz”.
Con este caso, ya son al menos dos los menores asesinados en España en lo que va de 2026 en contextos de violencia vicaria, una cifra que vuelve a poner en el centro del debate la capacidad del sistema para detectar situaciones de riesgo incluso cuando no existen denuncias formales.
Conmoción y duelo
El impacto en la localidad ha sido inmediato. El Ayuntamiento ha convocado actos de condena y duelo, mientras los servicios sociales han activado protocolos de apoyo para la madre y el entorno familiar. La tragedia ha reavivado, una vez más, la alarma social en torno a la violencia de género y sus derivadas más extremas.
En paralelo, las autoridades recuerdan la existencia de recursos como el teléfono 016, disponible las 24 horas, para víctimas de violencia machista, en un intento de reforzar la prevención en un fenómeno que, en demasiadas ocasiones, se manifiesta sin señales previas evidentes.
