Maniobras de reanimación al sospechoso
La localidad malagueña de Torremolinos se vio conmocionada este domingo por la tarde tras el fallecimiento de un hombre de 35 años durante una intervención policial en un locutorio de la calle Hoyos. Según fuentes oficiales, el individuo murió tras sufrir una parada cardiorrespiratoria mientras era reducido por agentes de la Policía Nacional alertados por un posible intento de robo en el establecimiento.
La secuencia de los hechos comenzó poco después de las 19:30 horas, cuando el teléfono de emergencias 112 recibió una llamada alertando de un presunto asalto con violencia en un negocio de telefonía. Clientes del local habrían retenido al hombre en el interior tras percibir una conducta sospechosa, impidiendo su salida hasta la llegada de los agentes.
Al llegar al locutorio, varias patrullas de la Policía Nacional encontraron al sospechoso en un estado de fuerte agitación. Según la versión oficial, los agentes intentaron reducirlo y, para ello, hicieron uso de dos pistolas táser, aplicando varios impulsos eléctricos para controlarlo. Durante el forcejeo y la inmovilización, el hombre entró en parada cardiorrespiratoria y falleció en el lugar, a pesar de los intentos de reanimación y la presencia de los servicios sanitarios.
El fallecido ha sido identificado como Haitam Mejri, de 35 años, de origen marroquí, cuya muerte ha generado una fuerte polémica social y mediática. Familias y allegados han cuestionado la intervención de los agentes, señalando que el fallecido no habría mostrado una agresividad que justificara el uso de la táser y que su acercamiento al locutorio habría sido malinterpretado, incluso aduciendo que solo pidió ayuda para cargar el móvil, según versiones difundidas por fuentes cercanas a la familia.
La investigación del suceso ha sido asumida por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), y las diligencias están bajo secreto de sumario en el Juzgado de Instrucción número 1 de Torremolinos. La autopsia preliminar apunta al paro cardíaco como causa directa de la muerte, aunque la familia ha solicitado una segunda autopsia y la revisión de las grabaciones disponibles para determinar si hubo uso desproporcionado de la fuerza por parte de los agentes, que también será analizado por la autoridad judicial.
El caso ha trascendido al ámbito político y social, con denuncias de uso excesivo de fuerza y acusaciones de racismo en redes que han sido respondidas por sindicatos policiales y asociaciones profesionales, que defienden la actuación de los agentes alegando la resistencia y agitación del detenido al momento de la llegada policial.
Mientras tanto, vecinos y comerciantes de Torremolinos observan con atención el desarrollo de la investigación, a la espera de esclarecer completamente las circunstancias que rodearon el trágico desenlace.
