Cae una red criminal internacional gracias a la colaboración de España y Reino Unido.
La tranquilidad habitual del municipio almeriense de El Ejido se vio rota el pasado lunes por un descubrimiento tan espeluznante como desconcertante. La Guardia Civil halló el cuerpo sin vida de Antonio Campos Reyes, un vecino de Berja de 54 años y funcionario del Ayuntamiento de El Ejido, en el maletero de su propio coche, con evidentes signos de violencia.
El vehículo, un Volkswagen Passat blanco, se encontraba aparcado junto a unas instalaciones agrícolas en la zona de San Agustín, una franja rural del término municipal. Fue allí donde los agentes, tras recibir un aviso de desaparición por parte de la familia del hombre, descubrieron el cuerpo. Según fuentes próximas a la investigación, el cadáver presentaba lesiones compatibles con una muerte violenta, aunque todavía se esperan los resultados de la autopsia para determinar la causa exacta del fallecimiento.
Un hombre querido y respetado
Antonio Campos era una figura conocida en la vida cultural y social de Berja. Licenciado en Humanidades, formaba parte del Centro Virgitano de Estudios Históricos y colaboraba activamente en iniciativas culturales y religiosas. Quienes le conocían lo describen como un hombre tranquilo, afable y comprometido con su entorno.
“Era una persona generosa, apasionada por la historia y siempre dispuesta a ayudar”, afirma uno de sus compañeros del Ayuntamiento. Su muerte ha dejado consternada a toda la comunidad, que aún no encuentra explicación a un suceso tan brutal.
La desaparición y el hallazgo
Según la denuncia interpuesta por su familia, Antonio fue visto por última vez la noche del sábado, cuando salió en su coche sin detallar el destino. No respondió a llamadas ni mensajes durante todo el domingo, lo que llevó a sus allegados a alertar a las autoridades. La mañana del lunes, el vehículo fue localizado por una patrulla de la Guardia Civil en una zona de escaso tránsito. Al abrir el maletero, los agentes confirmaron la peor sospecha.
El área fue acordonada de inmediato y se desplazó al lugar la Unidad Orgánica de Policía Judicial, encargada de recoger pruebas y analizar cualquier indicio que pueda conducir al autor o autores del crimen.
Una investigación bajo secreto
Por el momento, la investigación se encuentra bajo secreto de sumario, y la Guardia Civil no descarta ninguna hipótesis. Se analizan los movimientos del teléfono móvil de la víctima, las cámaras de seguridad cercanas y las posibles relaciones personales o laborales que pudieran ofrecer alguna pista.
Fuentes cercanas al caso señalan que el escenario del hallazgo podría no ser el lugar donde se cometió el crimen, lo que sugiere que el cuerpo pudo haber sido trasladado con la intención de ocultarlo.
Dolor y conmoción en la comarca
La noticia ha causado un profundo impacto tanto en Berja como en El Ejido. El Ayuntamiento de El Ejido emitió un comunicado lamentando la pérdida de un empleado “ejemplar y respetado por todos sus compañeros”, mientras que el consistorio virgitano ha decretado un día de luto oficial en su memoria.
Vecinos y allegados han organizado vigilias espontáneas frente a la parroquia de Berja, donde se prevé que se celebren las exequias en los próximos días. “Nadie puede entender algo así. Antonio no tenía enemigos”, expresaba una vecina entre lágrimas.
Una muerte que deja más preguntas que respuestas
A la espera de los resultados de la autopsia y del avance de las pesquisas, la provincia de Almería permanece conmocionada por un crimen que ha roto la calma de una comunidad acostumbrada a la convivencia y el trabajo agrícola.
El caso de Antonio Campos Reyes no solo deja un vacío personal y profesional, sino que también abre un inquietante interrogante sobre las circunstancias de su muerte. Mientras los investigadores siguen cada hilo posible, la familia pide respeto y discreción.
En El Ejido, el silencio pesa tanto como la incertidumbre.
