Protocolo PAS
El Protocolo PAS —Proteger, Avisar, Socorrer— es la guía más elemental y eficaz para los primeros intervinientes cuando aparecen heridos en la vía pública, en el trabajo o en cualquier espacio concurrido. El protocolo subraya su utilidad para vigilantes, personal de emergencias no sanitarias y ciudadanos: tener claros y practicados estos tres pasos marca la diferencia entre una intervención segura y otra que puede agravar una situación crítica.
1) Proteger: primero el escenario, luego la víctima
La primera prioridad es asegurar la escena. Eso significa impedir más daños y preservar la seguridad de la víctima, del interviniente y de terceras personas. En la práctica implica:
- Señalizar el lugar (chaleco reflectante, balizas, triángulos) y desalojar el área si existe riesgo (tráfico, incendio, sustancias peligrosas).
- Eliminar o aislar riesgos previsibles: apagar motores, cortar suministro eléctrico si procede o retirar fuentes inflamables.
- No mover a la víctima salvo peligro inminente (p. ej. vehículo en llamas), porque una movilización incorrecta puede agravar lesiones medulares o internas.
Para el personal de seguridad, proteger también implica activar procedimientos internos: fijar el perímetro, registrar quién ha accedido al incidente y coordinar con la central de operaciones para recibir instrucciones.
2) Avisar: comunicación precisa que salva minutos
Una vez la escena es lo más segura posible, hay que avisar a los servicios sanitarios y de emergencia. Llamar al 112 en España y facilitar, de forma ordenada:
- Qué ha sucedido y cuántas víctimas hay.
- Ubicación exacta (referencias, coordenadas si están disponibles).
- Estado aparente de las víctimas (consciente/inconsciente, sangrado, respiración).
- Riesgos adicionales (gas, fuego, actuación de terceros) y datos del llamante.
Permanecer en línea hasta que el operador indique lo contrario y seguir sus instrucciones mejora la respuesta y permite coordinar recursos (ambulancia, bomberos, policía).
3) Socorrer: primeros auxilios seguros y limitados
El socorro debe proporcionar ayuda básica que no provoque daño adicional. Acciones comunes y seguras incluyen:
- Comprobar si la víctima responde y respira. Si no respira, iniciar RCP si se está formado.
- Controlar hemorragias aplicando presión directa con paños limpios; elevar la extremidad si es posible.
- Mantener la víctima caliente y cómoda, evitando la administración de alimentos o líquidos.
- Utilizar desfibrilador (DEA) si está disponible y seguir sus instrucciones.
Importante: muchas intervenciones invasivas o maniobras avanzadas deben dejarse a los servicios sanitarios. El objetivo del socorro inicial es mantener la vida y la estabilidad hasta la llegada del equipo profesional.
¿Por qué es clave para la seguridad privada?
Vigilantes, escoltas y personal de seguridad suelen ser primeros en llegar a incidentes: accidentes de tráfico, agresiones, caídas en establecimientos o crisis médicas en eventos. Incluir el PAS en la formación (simulacros, reciclajes) mejora los tiempos de reacción, reduce riesgos legales y aumenta la seguridad colectiva. Además, la actuación coordinada entre CRA (central receptora), seguridad privada y servicios públicos optimiza el despliegue de recursos.
Responsabilidad legal y buenas prácticas
En España existe obligación legal de socorro: no actuar ante una víctima puede acarrear responsabilidades. Por ello, las empresas deben garantizar formación, equipos básicos (botiquín, DEA, chalecos, radiocomunicaciones) y protocolos escritos que incluyan PAS y coordinación con emergencias.
Conclusión
El Protocolo PAS no es teoría: es una rutina práctica, rápida y replicable que salva vidas. Para vigilantes y personal de seguridad —pero también para cualquier ciudadano— aprender a Proteger, Avisar y Socorrer es la intervención más efectiva en los primeros minutos críticos de una emergencia. La combinación de formación, equipamiento y coordinación marca la diferencia entre un incidente controlado y una tragedia evitable.
