Retos en la actuación de los vigilantes ante un incendio.
En España, los incendios forestales representan una de las amenazas medioambientales y sociales más graves, especialmente durante los meses de verano. Aunque los principales responsables de la extinción son los bomberos forestales, brigadas de refuerzo y Protección Civil, los vigilantes de seguridad también desempeñan un papel fundamental cuando el fuego se origina en zonas donde ejercen sus funciones, como urbanizaciones colindantes al monte, polígonos industriales o espacios naturales bajo custodia privada.
Detección y aviso inmediato
La primera obligación de un vigilante de seguridad que observe humo o llamas es comunicar de forma inmediata al 112 la situación, aportando la mayor cantidad de datos posibles: localización exacta, referencias geográficas, dirección del viento o posibles personas en riesgo. Al mismo tiempo, debe informar a su centro de control y al cliente, garantizando que las cadenas de mando reciban la alerta de manera simultánea.
En ningún caso debe intentar sofocar un fuego de gran magnitud, ya que la seguridad personal es prioritaria. Solo si el incendio es incipiente y existen medios adecuados, puede valorar una primera actuación, siempre manteniendo rutas de escape seguras.
Seguridad personal y protección de terceros
Los protocolos de Protección Civil recomiendan a cualquier persona —incluidos los vigilantes— huir siempre en dirección contraria al humo, proteger las vías respiratorias con un trapo húmedo y evitar zonas ascendentes donde el fuego suele propagarse con mayor rapidez. Además, el vigilante debe velar por la evacuación ordenada de trabajadores, vecinos o visitantes presentes en el área bajo su custodia hasta que lleguen los servicios especializados.
Vigilancia y observación técnica
En algunos casos, los vigilantes de seguridad también cumplen labores de observación en torres o patrullas móviles, especialmente en comunidades autónomas que refuerzan la detección temprana de incendios con sistemas mixtos de vigilancia pública y privada. Desde estos puntos se supervisan columnas de humo, se registran condiciones meteorológicas y se facilita a los equipos de extinción información vital para una respuesta rápida.
Normativa y formación
La Ley 5/2014 de Seguridad Privada establece que los vigilantes pueden actuar en situaciones de emergencia dentro del ámbito que custodian. Además, el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y las comunidades autónomas disponen de planes específicos —como INFOMA en Madrid o INFOCA en Andalucía— que incluyen directrices de prevención y seguridad en incendios forestales. Para ello, los vigilantes deben contar con la formación adecuada y con protocolos claros de actuación.
Registro y documentación del incidente
Una vez controlada la emergencia, el vigilante debe elaborar un parte de incidencia detallado, incluyendo hora, lugar, acciones realizadas, comunicaciones efectuadas y observaciones relevantes. Estos informes resultan esenciales para evaluar la eficacia del operativo y ajustar protocolos en futuras intervenciones.
Conclusión
La labor del vigilante de seguridad ante un incendio forestal en España es preventiva y de apoyo: detectar, informar, proteger y coordinar. No sustituye a los bomberos ni a los retenes forestales, pero su rápida actuación puede marcar la diferencia entre un conato controlado y un gran incendio. Por ello, la formación continua, el conocimiento de los planes autonómicos y el estricto cumplimiento de los protocolos son piezas clave para garantizar no solo la seguridad del entorno, sino también la suya propia.
