Parc Natural de Collserola
La detección de varios jabalíes muertos infectados por la peste porcina africana en la sierra de Parc Natural de Collserola (Barcelona) ha llevado al Generalitat de Catalunya a decretar medidas de emergencia que incluyen el cierre del acceso al medio natural en buena parte del área metropolitana.
¿Qué implica la prohibición?
Inicialmente, el cierre afecta a 12 municipios del Vallès Occidental, situados en un radio de aproximadamente 6 kilómetros alrededor del foco principal (municipios como Sabadell, Cerdanyola del Vallès, Terrassa, Sant Cugat, Rubí, entre otros). Allí se ha prohibido expresamente el acceso a bosques, caminos rurales y espacios naturales; así como la caza, actividades forestales, trabajos agrícolas en zonas rústicas o cualquier actividad de ocio o recreación en entornos naturales.
Poco después, el gobierno autonómico amplió las restricciones: en total son 91 municipios los afectados por alguna forma de limitación. En un perímetro más amplio (hasta 20 km desde el punto inicial), se han suspendido rutas de senderismo, actividades de ocio al aire libre y se han limitado tareas agrícolas o vinculadas a la naturaleza.
El cierre incluye de forma expresa el parque Collserola: no se permite su uso para deporte, paseos o actividades recreativas hasta nueva orden.
¿Por qué esta reacción tan drástica?
La PPA es una enfermedad altamente contagiosa para cerdos domésticos y jabalíes silvestres. Su presencia entre la fauna urbana o periurbana representa un grave riesgo de propagación, especialmente a explotaciones porcinas en las proximidades. El hallazgo de los animales infectados —y su localización en un entorno con alto tránsito humano y de fauna— encendió las alarmas.
Además del control de fauna —instalación de trampas, barreras, vigilancia intensiva—, las autoridades buscan evitar que el virus se disemine por contacto indirecto (personas, vehículos, mascotas, residuos).
Movilización masiva de recursos y recomendaciones ciudadanas
El dispositivo desplegado es amplio: alrededor de 500–1 000 efectivos, entre agentes rurales, policía local, Mossos d’Esquadra, bomberos y unidades especializadas. También se utilizan drones con cámaras térmicas y perros de rastreo para localizar jabalíes muertos en zonas densas de vegetación.
Las autoridades han insistido en la colaboración ciudadana: evitar salidas al campo, no alimentar animales, no dejar restos de comida en espacios públicos, cerrar áreas de picnic, y avisar a emergencias ante la detección de fauna muerta.
El impacto va más allá de Collserola
Aunque de momento los casos detectados afectan jabalíes silvestres, la amenaza se extiende al sector ganadero —explotaciones porcinas, granjas, industria cárnica—, que podría sufrir consecuencias económicas importantes si el virus salta a animales domésticos. Además, las restricciones supponen un cambio drástico en la vida cotidiana para miles de personas que habitualmente usan los espacios naturales como Collserola para deporte, descanso o paseo.
Una situación de emergencia sanitaria y ecológica
Este brote de PPA en Cataluña —el primero relevante detectado desde hace décadas en España— confirma lo frágil que resulta la convivencia entre zonas urbanas densas, fauna silvestre y entornos naturales. Las autoridades han reaccionado con contundencia para evitar una propagación que podría tener efectos negativos sobre la biodiversidad, la salud animal y la economía.
La efectividad dependerá no solo de las medidas inmediatas, sino de la colaboración ciudadana, la vigilancia constante y la comunicación clara. Mientras tanto, espacios tan emblemáticos como Collserola permanecerán cerrados, al menos por ahora, en nombre de la salud pública animal y el control sanitario.
