Desarticulada en Sevilla una red de tráfico ilegal de especies exóticas con 256 animales protegidos
La Guardia Civil detiene a dos personas e investiga a otras ocho en una operación del Seprona que destapa envíos irregulares, cría clandestina y casi 57.000 euros en efectivo
La Guardia Civil ha desarticulado en Sevilla un grupo criminal presuntamente dedicado al tráfico ilegal de especies exóticas y a la venta irregular de animales protegidos. La operación, desarrollada por el Servicio de Protección de la Naturaleza —Seprona— bajo el nombre de “ZMIJA”, se ha saldado con dos personas detenidas y otras ocho investigadas por delitos contra la flora y la fauna, contrabando de especies exóticas, maltrato animal y pertenencia a grupo criminal.
La investigación comenzó a finales de 2025, después de que los agentes recibieran información por distintas vías sobre una posible organización dedicada a actividades ilícitas relacionadas con animales protegidos. El primer punto de inflexión llegó en el Aeropuerto de San Pablo de Sevilla, donde la Guardia Civil interceptó una maleta que contenía diversos especímenes protegidos por el Convenio CITES y que carecían de la documentación necesaria para acreditar su origen, transporte o tenencia legal.
A partir de aquella intervención, los investigadores pudieron reconstruir el itinerario del envío, con origen en la provincia de Sevilla y destino en Las Palmas de Gran Canaria. Ese rastro permitió establecer vigilancias sobre los principales sospechosos y avanzar hacia una estructura que, según la Guardia Civil, presentaba una organización definida, con reparto de funciones y participación de personas vinculadas a empresas de paquetería no autorizadas para el transporte de animales vivos.
Los agentes sostienen que parte de ese personal conocía el contenido real de los paquetes y habría colaborado mediante un trato de favor, además de falsificar documentación para facilitar los envíos. Este extremo resulta especialmente relevante porque muestra que el presunto negocio no se limitaba a la tenencia irregular de animales, sino que habría contado con una red logística para mover ejemplares protegidos fuera de los cauces legales.
Registros en viviendas y naves industriales
La fase de explotación de la operación se tradujo en cinco registros en inmuebles y tres en naves industriales ubicados en Sevilla. En esas dependencias, los agentes localizaron un total de 256 especímenes protegidos, entre ellos varanos de la sabana, ranas arbóreas de ojos rojos, caimanes de anteojos y una iguana albina. También fueron hallados reptiles, artrópodos y otros animales destinados, presuntamente, a su comercialización sin la autorización correspondiente.
Junto a estos ejemplares, la Guardia Civil encontró 61 perros y 28 gatos que, según la investigación, estarían destinados a la cría y posterior venta de manera ilícita. Los responsables de las instalaciones no estarían facultados para desarrollar esa actividad, lo que abre una segunda línea dentro del caso: no solo el tráfico de fauna exótica, sino también la existencia de un criadero clandestino sin control administrativo ni garantías suficientes de bienestar animal.
En uno de los domicilios registrados, los agentes intervinieron 56.965 euros en efectivo, repartidos por distintas estancias. La Guardia Civil atribuye provisionalmente ese dinero a los beneficios obtenidos por el tráfico de especies, aunque será ahora la investigación judicial la que deberá determinar su origen exacto y su posible relación con las operaciones de compraventa.
Un mercado ilegal alimentado por la demanda
El caso vuelve a poner el foco en el comercio ilícito de animales exóticos, una actividad que combina varios riesgos: el daño a la biodiversidad, el sufrimiento de los animales, la introducción de especies fuera de control y la existencia de redes que aprovechan la demanda de particulares dispuestos a pagar por ejemplares raros o llamativos.
La Guardia Civil recuerda que el Convenio CITES regula el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres para evitar que su explotación ponga en peligro su supervivencia. En la práctica, la tenencia, transporte y venta de muchos de estos animales exige documentación específica, trazabilidad y autorizaciones que permitan comprobar que no proceden de capturas ilegales, expolio del medio natural o criaderos clandestinos.
Los investigadores consideran que la demanda creciente de especies exóticas favorece tanto la extracción ilegal de animales de sus hábitats como la cría irregular sin controles veterinarios ni administrativos. Este tipo de redes, además, pueden servirse de canales de venta discretos, envíos por paquetería y documentación manipulada para ocultar el origen real de los ejemplares.

Los principales responsables, ante el juez
La operación del Seprona de Sevilla ha finalizado con la puesta a disposición judicial de los dos principales responsables de la organización, mientras que otras ocho personas figuran como investigadas. La causa sigue abierta y deberá determinar el grado de participación de cada implicado, el origen de los animales intervenidos, el alcance de los envíos realizados y el destino final de los ejemplares.
Por ahora, los hechos investigados apuntan a una estructura organizada que habría utilizado inmuebles, naves industriales y una red de transporte para introducir en el mercado animales protegidos y ejemplares destinados a la cría ilegal. La intervención de más de 250 especímenes y de casi 57.000 euros en efectivo convierte esta actuación en una de las operaciones relevantes recientes contra el tráfico de fauna exótica en Andalucía.
La Guardia Civil mantiene que todos los implicados conservan la presunción de inocencia hasta que exista una resolución judicial firme.
