Expediente a un antidisturbios por tirar al suelo a una profesora en una protesta educativa en Valencia
La docente jubilada, de 68 años, denunció los hechos tras sufrir la rotura del tabique nasal y una herida en la barbilla. El vídeo aportado muestra el momento del empujón. Fuentes policiales defienden la actuación policial
La actuación de un agente de la Policía Nacional durante una protesta del profesorado valenciano ha abierto una fuerte polémica política, sindical y policial. La escena, grabada en plena calle y difundida después en redes sociales, muestra a una profesora jubilada de 68 años caminando por la calzada durante una concentración en defensa de la educación pública cuando un antidisturbios se aproxima por detrás y la derriba de un empujón. La mujer cayó de bruces contra el asfalto y resultó herida en la cara.
Los hechos ocurrieron el domingo 31 de mayo junto a la Conselleria de Educación, en Valencia, en el marco de la huelga indefinida del profesorado público no universitario, que comenzó el 11 de mayo y mantiene enfrentados a los sindicatos mayoritarios con la Administración autonómica. La protesta coincidía con una reunión para tratar de desbloquear el conflicto educativo.
Tras el incidente, la profesora presentó denuncia. Según las informaciones de la docente, fue atendida por la rotura del tabique nasal y una herida en la barbilla que necesitó puntos de sutura. La Policía Nacional inició el procedimiento para abrir un expediente disciplinario al agente implicado, mientras la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana anunció una investigación para esclarecer lo sucedido y depurar responsabilidades.
El vídeo aportado permite reconstruir mejor la secuencia. En las imágenes se aprecia a la mujer, vestida con camiseta verde, avanzando por la vía mientras varios agentes intervienen para retirar a manifestantes de la calzada. En uno de los planos, el policía llega desde atrás y utiliza la defensa o el brazo para empujarla. La docente pierde el equilibrio de inmediato y cae hacia delante. A su alrededor, otros manifestantes reaccionan con gritos y reproches.
Fuentes policiales indican que la actuación debe investigarse, pero que no aprecia intención deliberada de causar daño. Sostiene que la unidad trataba de evitar la ocupación de la calzada y un posible riesgo de atropello, aunque admite que la caída puede encajar en una imprudencia o negligencia. Esa explicación, sin embargo, no ha apagado la controversia: para los sindicatos docentes y buena parte de la comunidad educativa, la intervención fue desproporcionada.
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, calificó las imágenes de “inaceptables” y defendió que el derecho de manifestación debe garantizarse con seguridad. La Unión Federal de Policía, por el contrario, enmarcó la actuación en el intento de evitar cortes de tráfico.
El caso ha trascendido ya el episodio concreto. La caída de la docente se ha convertido en símbolo de la tensión acumulada en una huelga que entra en una fase delicada, con negociaciones bloqueadas, reproches cruzados y una comunidad educativa movilizada. Ahora, el expediente interno y la denuncia judicial deberán determinar si el empujón fue una actuación policial amparada por el protocolo o una intervención negligente con consecuencias físicas para una manifestante.
