Establecido un protocolo de hantavirus para la policia.
Un protocolo interno recomienda mascarillas, guantes y protección ocular ante un riesgo considerado bajo y ambiental
La Policía Nacional ha distribuido un protocolo interno con medidas de prevención frente al hantavirus, en el marco del operativo sanitario vinculado al crucero MV Hondius, procedente de Argentina y con destino a Canarias. El documento considera que el riesgo de contagio en el ámbito policial es “bajo y fundamentalmente ambiental”, pero establece recomendaciones específicas para los agentes que pudieran intervenir en tareas relacionadas con la crisis sanitaria.
El protocolo se difundió coincidiendo con la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil para gestionar la llegada del barco y la evacuación de pasajeros. Los 14 españoles afectados por el operativo iban a ser trasladados en avión militar al Hospital Gómez Ulla de Madrid, mientras el resto del pasaje permanecería en el crucero hasta su repatriación a sus países de origen.
La instrucción policial recomienda a los agentes el uso de mascarillas y guantes, así como mono desechable cuando exista contacto con un entorno potencialmente contaminado. También contempla protección ocular si hay polvo o suciedad en suspensión. La propia Policía recuerda en el documento que no existe vacuna ni tratamiento específico, por lo que la prevención resulta clave.
El riesgo principal identificado no se centra en la transmisión directa entre personas, sino en la exposición ambiental. La Policía señala que la vía de exposición más relevante es la inhalación de partículas contaminadas procedentes de excreciones de roedores. Por ello, recomienda ventilar espacios, utilizar mascarillas FFP2 o FFP3 y evitar levantar polvo en zonas que pudieran estar contaminadas.
El documento también recoge que el periodo de incubación suele situarse entre una y tres semanas y que algunos casos pueden cursar sin síntomas o con cuadros leves. Cuando aparece sintomatología pulmonar, puede comenzar con manifestaciones similares a un cuadro gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos y, en ocasiones, dolor abdominal o diarrea.
Desde una perspectiva operativa, la noticia no describe un suceso criminal, sino una situación de seguridad pública y prevención laboral. Sin embargo, tiene relevancia para servicios policiales, sanitarios, aeroportuarios y de protección civil. La intervención ante una alerta biológica exige planificación, equipos de protección, instrucciones homogéneas y canales claros de coordinación.
El caso evidencia la necesidad de que los cuerpos policiales cuenten con protocolos adaptados a riesgos no estrictamente delictivos. En escenarios sanitarios internacionales, los agentes pueden actuar en controles, traslados, custodia de perímetros o apoyo logístico. La clave está en reducir la exposición, evitar improvisaciones y garantizar que quienes intervienen conozcan tanto el nivel real de riesgo como las medidas proporcionales de protección.
