Nuevo modus operandi del fraude del cajero automático.
La criminóloga María Aperador ha lanzado una advertencia clara sobre una modalidad de estafa que continúa registrando casos en España: el fraude del “atrapa-tarjetas” en cajeros automáticos. Se trata de una técnica sencilla, pero altamente efectiva, que explota la confianza de las víctimas en momentos de vulnerabilidad.
Según explica la experta, el método comienza cuando el usuario introduce su tarjeta en un cajero manipulado previamente por los delincuentes. Mediante dispositivos instalados en la ranura, la tarjeta queda retenida, generando confusión en la víctima. Es en ese momento cuando entra en juego el factor humano: un supuesto “ayudante”, que en realidad forma parte del fraude, se ofrece a asistir.
El engaño se perfecciona cuando este individuo persuade al usuario para que introduzca de nuevo su PIN o incluso lo revele directamente, con el pretexto de intentar recuperar la tarjeta. Una vez obtenida la clave, los delincuentes solo necesitan recuperar físicamente la tarjeta retenida para acceder a la cuenta y vaciarla en cuestión de minutos.
Aperador insiste en un principio básico de autoprotección: no aceptar nunca ayuda de desconocidos en un cajero automático. Subraya que ninguna entidad bancaria envía personal a asistir de forma espontánea en la vía pública, por lo que cualquier ofrecimiento debe considerarse sospechoso.
Modus operandi en evolución
Este tipo de fraude no es nuevo, pero ha evolucionado en su ejecución. En algunos casos, los delincuentes complementan el dispositivo atrapatarjetas con cámaras ocultas o teclados superpuestos para captar directamente el PIN sin necesidad de interacción. Sin embargo, la variante basada en la manipulación psicológica sigue siendo una de las más efectivas por su bajo coste y alta tasa de éxito.
Recomendaciones operativas
Desde el ámbito de la seguridad, se insisten en varias pautas clave:
- Evitar interactuar con desconocidos mientras se realiza una operación bancaria.
- Cubrir siempre el teclado al introducir el PIN.
- Ante cualquier anomalía, cancelar la operación y contactar directamente con la entidad bancaria.
- No abandonar el cajero sin bloquear la tarjeta si queda retenida.
Además, se recomienda utilizar cajeros situados en el interior de sucursales o en zonas vigiladas, donde el riesgo de manipulación es menor.
Un fraude basado en la confianza
El éxito de este delito radica en la rapidez y en la capacidad de los delincuentes para generar una falsa sensación de ayuda. En entornos cotidianos como un cajero automático, donde el usuario no espera ser víctima de un engaño, la bajada de la guardia es el principal aliado del estafador.
La advertencia de María Aperador refuerza una idea esencial en prevención del delito: la seguridad no depende solo de la tecnología, sino también del comportamiento del usuario. En este caso, desconfiar puede marcar la diferencia entre una operación rutinaria y un perjuicio económico grave.
