Guardia Civil destapa una trama de estafas afectivas desde el interior de una prisión.
Un hombre de 32 años, actualmente interno en el Centro Penitenciario Castellón II, en Albocàsser (Castellón), ha sido investigado formalmente como presunto autor de diez delitos de estafa y tres de usurpación de estado civil tras haber estafado a varias personas más de 110.000 euros aprovechando relaciones sentimentales ficticias generadas a través de redes sociales, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado oficial.
La denominada operación ‘Requiall’ se inició a partir de una denuncia interpuesta a mediados de noviembre de 2025 por una de las víctimas, quien relató que había conocido en una conocida red social a una persona que se hacía pasar por una mujer con la que mantuvo un contacto frecuente durante semanas. Confiado en la relación sentimental aparentemente consolidada, el denunciante llegó a hacer entregas de dinero en efectivo, solicitar préstamos —algunos incluso a nombre de familiares— y entregar joyas, alcanzando un perjuicio económico total superior a los 110.000 €.
Cómo actuaba el presunto estafador
La investigación practicada por la Guardia Civil, concretamente por la Unidad de Investigación de Onda, reveló un patrón de actuación reiterado:
- El investigado contactaba con personas, muchas en situación de vulnerabilidad emocional, a través de redes sociales.
- Generaba con ellas un vínculo de confianza, consolidando una supuesta relación sentimental antes de solicitarles dinero.
- Las peticiones económicas estaban siempre justificadas mediante excusas relacionadas con emergencias, dificultades económicas o promesas falsas ligadas a los vínculos afectivos creados.
- En varios casos, las víctimas llegaron incluso a endeudarse o entregar bienes valiosos a cambio de supuestas ayudas o pagos que nunca llegaron.
El mecanismo, según fuentes policiales, es una variante actualizada de la denominada “estafa del amor” o romance scam, un tipo de fraude en auge en España que se basa precisamente en generar emociones y vínculos afectivos falsos para obtener dinero. Investigadores especializados en delitos económicos señalan que este tipo de estafas suelen dirigirse a personas solas, mayores o con déficits afectivos, que con el tiempo llegan a creer en la autenticidad del vínculo antes de caer en el engaño.
Victimas y modus operandi
Además de la denuncia inicial, las pesquisas policiales permitieron detectar varias víctimas adicionales, entre ellas un hombre residente en Cantabria que habría sido engañado con el mismo procedimiento. El uso de cuentas bancarias intermediarias facilitadas por terceras personas del entorno del investigado complicó el rastreo del dinero y la ubicación del presunto autor.
Parte de los bienes que las víctimas entregaron —especialmente joyas de valor— fue posteriormente localizada en establecimientos comerciales de la provincia de Castellón, cuyos propietarios también sufrieron perjuicios indirectos.
El escenario de la estafa sentimental desde prisión
Lo llamativo del caso no es solo el importante volumen económico estafado, sino también el hecho de que el presunto autor estaba interno en una prisión, lo que plantea interrogantes sobre cómo pudo gestionar contactos a través de redes sociales desde el centro penitenciario. Aunque no hay detalles oficiales sobre los medios utilizados para acceder a Internet o plataformas sociales desde la cárcel, fuentes policiales señalan que estas investigaciones suelen incluir análisis de dispositivos, comunicaciones y vínculos externos que facilitan estos fraudes incluso desde prisión.
La operación ‘Requiall’ ya ha sido remitida al Juzgado competente de Nules (Castellón), donde se continuará con el procedimiento penal correspondiente, que podría derivar en imputaciones por estafa continuada, usurpación de identidad y otros delitos conexos, en función de la evolución de la investigación.
Advertencias de la Guardia Civil
La Guardia Civil ha aprovechado para recordar a la ciudadanía la importancia de extremar la cautela ante relaciones iniciadas exclusivamente en redes sociales, especialmente cuando implican solicitudes económicas de cualquier tipo. El instituto armado insiste en que ante cualquier petición de ayuda económica a través de estos medios, se desconfié y se verifique la identidad real de la persona que la solicita antes de realizar transferencias o entregar bienes valiosos.
Un fenómeno en crecimiento
Las estafas sentimentales por Internet han ido en aumento en España, con operaciones policiales recientes que han descubierto fraudes por cientos de miles o incluso millones de euros, en los que las víctimas son manipuladas emocionalmente durante largos períodos antes de ser explotadas económicamente. El fenómeno se ha vuelto internacional y sofisticado, con redes organizadas que utilizan perfiles falsos, identidades clonadas o intermediarios para dificultar la acción policial.
En este contexto, el caso de Albocàsser se sitúa como uno de los ejemplos más llamativos de cómo se puede llegar a explotar la confianza de personas emocionalmente vulnerables, incluso desde el interior de un centro penitenciario, para obtener beneficios económicos ilícitos.
