Detalle del funcionamiento del vishing.
Un hombre ha sido detenido en Santa Cruz de La Palma (Santa Cruz de Tenerife) como presunto autor de un delito de estafa cometido contra un vecino de Olmedo (Valladolid) mediante la técnica conocida como vishing, una modalidad de fraude telefónico basada en la ingeniería social y el abuso de la confianza del usuario en supuestas comunicaciones bancarias.
La Policía Nacional, que asumió la investigación tras la denuncia presentada en agosto de 2025 en la Comisaría Provincial de Valladolid, detuvo al sospechoso el 17 de febrero y lo trasladó a dependencias policiales. En su declaración, en presencia de abogado, el arrestado negó responsabilidad directa en el fraude pero quedó libre con obligación de comparecer ante el juez cuando sea requerido.
Cómo funcionó el engaño
La víctima, residente en la provincia de Valladolid, recibió una llamada telefónica de un interlocutor que se hizo pasar por gestor de su entidad financiera. Le alertaron de un intento de cargo fraudulento de 2.900 € en su cuenta corriente y le facilitaron un número adicional para contactar, supuestamente, con su banco si quería aclarar la situación.
Alarmado por el posible cargo fraudulento y confiando en que hablaba con personal de su entidad, el hombre siguió las instrucciones del interlocutor al pie de la letra. En total realizó dos compras bancarias y once transferencias, que sumaron un total de 5.467 € enviados a una cuenta indicada por los estafadores.
Una vez detectado el fraude, la Policía Nacional inició la investigación, que permitió identificar la cuenta receptora —a nombre del detenido en Santa Cruz de La Palma— y rastrear las operaciones hasta esa ubicación. Tras analizar los movimientos, se supo que el dinero fue luego transferido desde la cuenta de la isla a otra en Malta, donde se perdió el rastro de los fondos, a cambio de una comisión para quien actuó como intermediario.
¿Quiénes son las “mulas” bancarias?
Este individuo, según fuentes policiales, encaja en el perfil de lo que se conoce como “mula bancaria”: personas que, a cambio de una comisión, reciben fondos de fraudes o estafas para luego reenviarlos a otras cuentas, nacionales o extranjeras. Este rol facilita el blanqueo inicial de fondos estafados y complica el rastreo por parte de las fuerzas de seguridad.
No es un caso aislado. En España se han detectado múltiples operaciones policiales contra redes que utilizan vishing y técnicas similares en las que “mulas” dispersas reciben pequeñas cantidades de dinero para desviar la atención de los investigadores, quienes luego deben coordinarse con autoridades de otros países para el rastro de los fondos.
El auge de las estafas telefónicas
El vishing (del inglés voice phishing) es una variante del phishing en la que los estafadores utilizan llamadas de voz para engañar a las víctimas, aprovechando la urgencia y la aparente legitimidad del interlocutor para extraer datos sensibles o inducir transacciones. En España se han registrado casos de este tipo en múltiples provincias, con cantidades estafadas que van desde unos pocos miles de euros hasta operaciones que superan los seis dígitos.
En muchos de estos fraudes, los delincuentes suplantan números de atención al cliente de bancos o entidades oficiales (spoofing) para que en el identificador de llamada aparezca un remitente confiable, aumentando así las probabilidades de éxito.
Recomendaciones de autoridades
La Policía Nacional ha recordado en varias ocasiones que las entidades bancarias nunca llaman para solicitar contraseñas, códigos de verificación o que los usuarios realicen transferencias para resolver supuestos problemas de seguridad. Ante cualquier llamada sospechosa, se recomienda colgar y ponerse en contacto directamente con el servicio oficial del banco a través de sus canales verificados.
