Policia detiene a un sicario de 17 años en Fuengirola
La Policía Nacional ha logrado esclarecer uno de los crímenes más violentos y complejos de los últimos años en la Costa del Sol: el asesinato de un ciudadano neerlandés de 25 años, acribillado a tiros frente a un club cannábico en Fuengirola en diciembre de 2024. La investigación, coordinada a nivel internacional con Países Bajos y Bélgica bajo el paraguas de Eurojust, ha permitido detener al autor material, un menor belga de 17 años al momento del crimen, así como a varios colaboradores implicados en la logística del ataque.
Un asesinato planificado al detalle
La madrugada del 7 de diciembre de 2024, la víctima abandonaba un local de la calle Asturias cuando fue emboscada por un individuo vestido de negro, encapuchado y armado con un fusil de asalto. Recibió múltiples disparos a bocajarro antes de que el agresor huyera en bicicleta, abandonando el arma bajo un coche cercano. Todo apuntaba desde el inicio a un ajuste de cuentas entre redes criminales internacionales vinculadas al narcotráfico neerlandés.
El carácter profesional del ataque —uso de un arma de guerra, ejecución rápida y fuga planificada— confirmaba la hipótesis de un crimen por encargo. La investigación reveló que el sicario fue contratado en Países Bajos para viajar a España y ejecutar el asesinato.
La operación internacional
La investigación fue dirigida por el Juzgado de Instrucción nº 4 de Fuengirola y requirió una coordinación sin precedentes entre las autoridades españolas, belgas y neerlandesas. En total, se han producido seis detenciones en los tres países:
- El autor material, un menor belga de 17 años, detenido en Gante el 20 de junio de 2025 tras una orden europea de detención y entregado a España en julio, donde permanece internado en un centro de menores en régimen cerrado.
- Dos cooperadores directos, ciudadanos neerlandeses, presuntamente encargados de apoyar la ejecución del crimen.
- Tres mujeres neerlandesas, que trasladaron el fusil de asalto desde París hasta la Costa del Sol para su uso en el atentado.
- Un séptimo implicado, considerado uno de los instigadores, murió en Países Bajos tras enfrentarse a la policía cuando intentaban arrestarlo.
Los cargos que enfrentan los detenidos incluyen asesinato, depósito de armas de guerra y pertenencia a organización criminal.
La utilización de menores como sicarios
Uno de los aspectos más alarmantes del caso es el perfil del autor material: un adolescente de 17 años reclutado como sicario por una organización internacional. La Policía Nacional y fuentes judiciales advierten de un fenómeno en expansión: las mafias extranjeras recurren cada vez más a menores de edad, considerados “más baratos y prescindibles”, y con un marco penal más laxo en caso de ser detenidos.
No es un caso aislado. En los últimos meses se han detectado otros intentos de asesinatos en la Costa del Sol protagonizados por adolescentes extranjeros, lo que refleja una preocupante tendencia en la dinámica del crimen organizado.
Ajuste de cuentas transnacional
Aunque el móvil concreto del asesinato no se ha esclarecido del todo, las investigaciones apuntan a un ajuste de cuentas vinculado a disputas entre facciones del crimen organizado neerlandés, conocido por su violencia extrema y sus ramificaciones en el tráfico internacional de drogas y armas. La logística transnacional del caso —un arma que viaja desde Francia, un sicario belga, cómplices neerlandeses y la ejecución en territorio español— demuestra el nivel de coordinación y alcance de estas redes.
Retos para la seguridad
Este crimen deja en evidencia varios retos urgentes para las autoridades europeas:
- Responsabilidad penal de menores en delitos de máxima gravedad.
- Cooperación judicial transfronteriza, que ha sido clave en este caso, pero que necesita reforzarse ante organizaciones con ramificaciones en varios países.
- Control del tráfico de armas de guerra, cuya entrada en España sigue siendo una amenaza recurrente en la Costa del Sol.
- Prevención en la captación de adolescentes, un nuevo fenómeno delictivo que exige respuestas sociales, educativas y de seguridad.
El esclarecimiento de este crimen es una victoria para la cooperación policial europea, pero también una alerta: el crimen organizado internacional está utilizando a menores como mano de obra violenta en territorio español. La Costa del Sol, por su posición estratégica en el Mediterráneo y su papel en las rutas del narcotráfico, sigue siendo un escenario privilegiado para estas mafias.
