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Origen y funciones principales
La Unidad de Seguridad de Edificios es uno de los dispositivos policiales menos visibles para la ciudadanía, pero al mismo tiempo uno de los más estratégicos dentro de la estructura de seguridad pública. Tanto en la Ertzaintza como en los Mossos d’Esquadra, esta unidad se creó con el objetivo de proteger instalaciones sensibles, edificios institucionales y dependencias policiales, garantizando la integridad de las personas y el buen funcionamiento de los servicios esenciales.
Su labor se centra en la prevención de amenazas contra autoridades, trabajadores públicos y ciudadanos que acceden a estos espacios. Además, se encargan de establecer protocolos de seguridad frente a riesgos como intrusiones, sabotajes, actos terroristas o emergencias de carácter químico, biológico o explosivo.
Ámbitos de actuación
Los agentes de la Unidad de Seguridad de Edificios están desplegados en múltiples escenarios:
- Parlamentos y gobiernos autonómicos: vigilancia permanente de las sedes parlamentarias y edificios gubernamentales.
- Palacios de justicia: control de accesos y prevención de incidentes en juzgados y tribunales.
- Dependencias policiales: seguridad en comisarías y centros de mando.
- Infraestructuras críticas: aeropuertos, estaciones ferroviarias, centrales energéticas o centros de telecomunicaciones estratégicos.
En este sentido, su función va mucho más allá de la simple “custodia”. Implementan protocolos tecnológicos de seguridad, con sistemas de videovigilancia, controles biométricos, escáneres y planes de evacuación ante emergencias.
Preparación y formación
Los agentes destinados a esta unidad reciben formación específica en:
- Técnicas de control de accesos
- Gestión de emergencias
- Prevención antiterrorista
- Protocolos de evacuación y autoprotección
- Coordinación con otras unidades especializadas, como TEDAX-NRBQ o la Unidad Canina para inspecciones preventivas.
Su perfil es el de policías altamente disciplinados, con gran capacidad de observación y reacción rápida, pero también con un fuerte componente de trato ciudadano, dado que trabajan en lugares de alto tránsito.
Retos actuales
En los últimos años, la Unidad de Seguridad de Edificios ha tenido que adaptarse a nuevas amenazas: desde la ciberseguridad aplicada a infraestructuras físicas hasta la protección frente a drones o ataques híbridos. También han reforzado su presencia en escenarios de protestas ciudadanas, donde el equilibrio entre seguridad y derecho a la manifestación resulta especialmente delicado.
Conclusión
Aunque a menudo pasan desapercibidos, los agentes de la Unidad de Seguridad de Edificios desempeñan un papel esencial en la seguridad pública. Son el primer filtro de protección en lugares estratégicos, velan por la continuidad institucional y ofrecen confianza a la ciudadanía. En tiempos donde los riesgos se diversifican, su preparación y capacidad de adaptación los convierten en una pieza clave en el engranaje de la seguridad autonómica.
