Unidad Canina de los Mossos d’Esquadra
La Unidad Canina de los Mossos d’Esquadra se creó en 1991, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, cuando el cuerpo aún alquilaba perros para misiones específicas. Desde entonces, ha evolucionado hasta formar equipos propios altamente especializados con más de 200 perros entrenados hasta la fecha.
Actualmente, la unidad está compuesta por unos 57 agentes y alrededor de 55–65 perros, distribuidos principalmente en el Complejo Central de Égara, en Sabadell, con delegaciones menores en Lleida, Girona y Tarragona. En 2021, realizaron 1.460 servicios de detección de explosivos, 404 de drogas y 100 operaciones de búsqueda de personas.
Funciones y especializaciones
Los perros de la unidad desarrollan tareas cruciales como:
- Detección de explosivos
- Detección de estupefacientes, armas, billetes
- Búsqueda de personas vivas o desaparecidas
- Apoyo en catástrofes y rescates en zonas de difícil acceso.
Además, colaboran en talleres dirigidos a personas con discapacidad (síndrome de Down, parálisis cerebral), facilitando interacción terapéutica y emocional.
Selección, entrenamiento y vínculo
La selección de los perros es rigurosa. Se busca que tengan:
- Un olfato 100.000 veces más potente que el humano
- Gran resistencia física, valentía, curiosidad y temperamento sociable
- Gusto por el trabajo en equipo y una fuerte afinidad con su guía.
Las razas más comunes son: pastor alemán, pastor belga (malinois), pastor holandés, Labrador, Golden Retriever, Border Collie, Breton y Cocker.
El entrenamiento formal dura unos 5 a 6 meses (a veces hasta dos años incluyendo prácticas) y la vida laboral de los perros se prolonga entre 8 y 11 años, según la fuente.
La dinámica de trabajo es llamativa: el perro identifica el olor asociado a su objetivo, lo señala habitualmente sentándose, y el guía refuerza esa acción con juego y afecto, lo que convierte el hallazgo en algo parecido a un juego para el animal.
Según la sergenta Elisabet Garcia, para algunos perros:
“Primer fan una passada amb la boca oberta… després afinen el morro… i s’asseuen i busquen el guia amb la mirada.”
Final de servicio y jubilación digna
Al cumplir los años de servicio, los perros se jubilan entre los 8 y 11 años. La mayoría se quedan con su guía; en caso contrario, son adoptados por personas vinculadas al cuerpo o por familias que puedan cuidarles adecuadamente.
Un caso conmovedor es el de Ben, un perro detector de explosivos adoptado tras su retiro debido a una enfermedad degenerativa que le dejó ciego. Su vínculo con el guía Víctor fue tan fuerte que éste sigue recibiendo noticias desde su nueva familia.
Reconocimientos y retos por delante
En reconocimiento a su valentía y compromiso, en 2022 se inauguró un monolito escultórico en el Complejo de Égara que homenajea a los más de 200 perros que han formado parte de la unidad desde su fundación.
Frente a desafíos como el déficit de agentes, la unidad ha alcanzado más de 2.000 servicios en un año, destacando la labor en detección de explosivos, donde muchas alertas resultan ser falsas, aunque siempre se actúa con máxima precaución.
Se exploran nuevas capacidades, como la detección de acelerantes tras incendios o la búsqueda de droga en embarcaciones (especialmente en zonas costeras).
Conclusión
La Unidad Canina de los Mossos d’Esquadra representa un ejemplo brillante de eficacia policial, empatía animal y compromiso humano. Desde su fundación hace más de tres décadas, ha evolucionado hasta formar equipos formidables capaces de salvar vidas, detectar amenazas ocultas y aportar valor social y emocional. El vínculo que se establece entre guía y perro es único: más allá de una herramienta, es una relación que trasciende el deber y el afecto.
