Menor investigado por difundir fotos desnudas falsas.
La Guardia Civil ha iniciado una investigación contra un joven menor de edad en Totana, Región de Murcia, por haber creado y difundido imágenes generadas con inteligencia artificial que mostraban a varias compañeras de colegio desnudas. La operación, bautizada como «Alhsex», comenzó en mayo tras la recepción de varias denuncias de menores que identificaron imágenes manipuladas en su entorno cercano.
Desarrollo del caso
Cinco víctimas han sido identificadas hasta el momento, aunque las autoridades no descartan que existan más afectadas, ya que se estima que podrían haber al menos diez hechos delictivos relacionados. Las jóvenes alertaron a la Guardia Civil tras detectar que sus imágenes originales, tomadas de redes sociales y en la que aparecían vestidas, habían sido transformadas con IA para que pareciera que aparecían completamente desnudas.
Especialistas de la Policía Judicial confirmaron que esas imágenes eran producto de un software de IA debido al alto grado de realismo, que engañaría incluso a personas ajenas a las jóvenes.
Autor y modus operandi
Las pesquisas rastrearon direcciones IP y cuentas de correo electrónico vinculadas a plataformas digitales, confirmando que el sospechoso era un compañero del centro educativo. Con ese rastro digital, se identificó al joven menor de edad como presunto autor de los hechos, quien ya está siendo investigado por corrupción de menores y revelación de secretos.
La operación guarda similitud con otra investigación reciente en Valencia (comarca Ribera Alta), donde un adolescente de 17 años creó y difundió falsos desnudos de hasta 16 compañeras con IA, incluso intentando venderlos online. Esa operación, denominada «Edunai», también culminó en diligencias en un juzgado de menores y ha generado un debate legal sobre los delitos asociados a deepfakes sexualmente explícitos sin consentimiento.
Repercusiones legales y contexto normativo
Aunque aún no se ha fijado una sentencia, se presume que los hechos podrían considerarse pornografía infantil, incluso tratándose de imágenes generadas artificialmente, ya que la ley española considera delito de pornografía sexual cualquier contenido realista con menores.
En marzo, el Gobierno ya aprobó de forma provisional una reforma para tipificar penalmente la creación de contenidos sexuales generados con IA sin consentimiento, lo que situaría casos como este –y el valenciano– dentro de una nueva legislación pionera en Europa.
Alcance del problema en España
No se trata de casos aislados. En los últimos meses hemos visto operaciones similares en Cataluña (Barcelona), Puertollano (Ciudad Real) y otras localidades, donde grupos de menores usaron IA para colocar rostros de compañeras en cuerpos desnudos y distribuir los montajes por redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Tales incidentes han reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar la educación en derechos digitales, ética tecnológica y el consentimiento informado desde edades tempranas. Asociaciones como Malvaluna han pedido una renovación educativa que incluya formación en igualdad, respeto y uso responsable de la tecnología.
Este caso en Totana refleja cómo la inteligencia artificial se ha convertido en un vector de vulneración de la privacidad y dignidad cuando cae en manos irresponsables. Situaciones que exigen una respuesta urgente y coordinada desde la justicia, la educación y el entorno familiar para proteger a las víctimas y prevenir nuevas agresiones digitales.
