Dos guardias civiles tiroteados en Terrassa: reconstrucción del ataque en Can Parellada, tres detenidos, análisis de las imágenes e investigación abierta.
Dos guardias civiles tiroteados en Terrassa, tres hombres detenidos y una investigación abierta. Es el balance confirmado del ataque ocurrido la noche del jueves 1 de octubre de 2026 en Can Parellada, después de que los agentes localizaran un vehículo sospechoso al que habían intentado identificar. Las grabaciones difundidas en redes recogen parte del enfrentamiento y escenas posteriores de la actuación policial.
Los dos agentes sobrevivieron. Uno de ellos recibió cuatro impactos de bala y su compañero uno. Ambos permanecen hospitalizados y fuera de peligro, pese a la gravedad de las lesiones.
De la AP-7 al tiroteo en Can Parellada
La secuencia comunicada por el instituto armado empieza en el área de servicio Porta de Barcelona, en la AP-7. Los guardias civiles estaban de servicio cuando un vehículo llamó su atención. Al intentar identificar a sus ocupantes, estos huyeron y trataron de arrollarlos.
Después ubicaron el vehículo en Can Parellada en la calle Europa. Hacia las 22.30 horas, al ser detectados, recibieron disparos y respondieron con sus armas reglamentarias.
Qué muestran las imágenes de los guardias civiles tiroteados en Terrassa
Entre los videos facilitados a esta redacción el primero de ellos se muestra la confrontación de los guardias civiles y los individuos: los agentes se identificaron verbalmente como guardias civiles antes de los disparos y uno recibió golpes con un palo cuando ya estaba tendido herido y de mayor gravedad.
En el segundo, presenta fragmentos posteriores en los que aparece uno de los agentes heridos junto a un coche que circula por la calle pidiéndole que le ayudaran y llamaran a una ambulancia, pero el vehículo no se detiene.
Esta última escena abre una pregunta inevitable: ¿TÚ HABRÍAS PARADO? El Código Penal contempla la omisión del deber de socorro cuando una persona en peligro manifiesto y grave puede ser auxiliada sin poner en riesgo al propio auxiliador y a terceros.
Tres detenidos y registros posteriores
Los Mossos d’Esquadra asumieron las pesquisas a través de su División de Investigación Criminal. El Ayuntamiento de Terrassa confirmó los tres detenciones por presunta relación con los hechos y destacó la asistencia inicial prestada por la Policía Municipal a los heridos.
El operativo continuó con entradas y registros. Las actuaciones se realizaron el viernes en dos pisos y un local, con presencia de los arrestados. En el operativo participó numerosos efectivos de la DIC, GEI, BRIMO, ARRO y USC y continúan con la investigación.
La versión de los «teloneros», bajo revisión
Las primeras noticias relacionaron a los sospechosos con los «teloneros», denominación empleada para quienes roban mercancías cortando las lonas de los camiones, aunque no se descarta de una posible vinculación con robos en comercios y naves industriales.
Una hipótesis de la confrontación de los agresores con los guardias civiles, pudiera ser que los agresores confundieron a los policías de paisano con miembros de un grupo rival, creyendo que estaban sufriendo un «vuelco».
Distintos colectivos policiales alzan la voz
El descontento de diferentes asociaciones y colectivos policiales es patente. Tarrasa no es un caso aislado. El Estado esta perdiendo la guerra contra las organizaciones criminales porque no pone los medios a nuestros policias. Atacan directamente a los policías. Ya se ha vivido en el pasado, por ejemplo, con el narcotráfico en el sur de España y sigue pasando.
Dos guardias civiles de paisano, detrás de teloneros en la AP-7, acaban emboscados en Can Parellada. Uno de ellos -un teniente- es abatido con escopeta, pistola, cuatro impactos en abdomen, pierna y brazo, e hiriendo también a su compañero. Las imágenes son dantescas porque con uno ya en el suelo le siguen golpeando. Se identificaron como policías pero les dio igual.
Aunque ahora estan detenidos, mañana volverán de nuevo a la calle.
Cataluña lleva meses con un tiroteo cada cuatro días y un Gobierno que ha desarmado jurídicamente a la policía para no molestar al voto que le sostiene. Al de uniforme le piden proporcionalidad, al delincuente le calculan los atenuantes.
